Azerbaiyán no está experimentando actualmente una crisis de agua, pero su seguridad hídrica a largo plazo está en peligro, con funcionarios advirtiendo que los embalses del país tienen solo 12 meses de ‘reserva’. La revelación ocurrió durante una mesa redonda de alto nivel sobre la seguridad hídrica, donde Riad Akhundzadeh, un alto funcionario de la Agencia Estatal de Recursos Hídricos de Azerbaiyán (ADSEA), subrayó la urgencia de reformar la infraestructura.

La reserva se está agotando

Akhundzadeh habló en el foro ‘Seguridad hídrica en Azerbaiyán’, afirmando que aunque la oferta actual de agua satisface la demanda inmediata, las reservas no son suficientes para garantizar la estabilidad a largo plazo. Según el funcionario, Azerbaiyán tiene solo un poco más de un año de agua en reserva en cualquier momento.

“En este momento no hay escasez de agua en Azerbaiyán, pero las reservas existentes no se consideran suficientes a largo plazo”, advirtió Akhundzadeh. Esta declaración destaca una creciente preocupación de que los recursos hídricos del país se están estirando hasta sus límites.

Fugas y distribución ineficiente

Un desafío importante para el sector hídrico de Azerbaiyán es la pérdida de agua debido a redes de distribución obsoletas. Akhundzadeh señaló que hay pérdidas graves durante la distribución del agua debido a infraestructura envejecida, que está derramando recursos antes de que lleguen al consumidor.

“La gestión eficiente de los recursos hídricos y la reducción de las pérdidas son entre nuestras prioridades más importantes”, dijo. Estas pérdidas están agravando el estrés hídrico del país, especialmente ya que Azerbaiyán ya se clasifica entre los 20 países más afectados por la escasez de agua del mundo.

Dependencia del agua transfronteriza

Una parte significativa del suministro de agua de Azerbaiyán proviene de países vecinos, con aproximadamente el 70% de su agua originándose fuera de sus fronteras. Esta dependencia de fuentes de agua transfronterizas aumenta la vulnerabilidad del país a factores externos, incluyendo tensiones políticas y el cambio climático.

Para abordar esta vulnerabilidad, el gobierno ha lanzado una estrategia de miles de millones de manat destinada a mejorar la seguridad hídrica y reducir la dependencia de fuentes externas. La iniciativa incluye modernizar la infraestructura, reducir las pérdidas de agua y invertir en prácticas de gestión sostenible del agua.

El programa mega 2026-2035

El presidente Ilham Aliyev anunció recientemente un programa estatal destinado a modernizar los sistemas de agua de la Península de Absheron y Bakú. El programa, que se llevará a cabo entre 2026 y 2035, es uno de los proyectos más ambiciosos de infraestructura hídrica en la historia del país.

Por primera vez, Azerbaiyán busca una solución en el mar. Una planta de desalinización importante se está desarrollando en Sumgayit a través de una asociación con ACWA Power de Arabia Saudita. Este proyecto se espera que juegue un papel crucial en satisfacer la creciente demanda de agua de la región y reducir la dependencia del país de fuentes externas de agua.

La planta de desalinización forma parte de una estrategia más amplia para diversificar las fuentes de agua y garantizar la sostenibilidad a largo plazo. Sin embargo, el éxito de este programa dependerá de una implementación oportuna y una gestión efectiva de los recursos asignados.

Lo que dicen los analistas

Los expertos advierten que sin acción inmediata, las reservas de agua de Azerbaiyán podrían alcanzar un punto crítico dentro de los próximos años. El buffer de 12 meses resalta la urgencia de la situación y la necesidad de un enfoque integral para la gestión del agua.

“La situación actual muestra que Azerbaiyán está en un punto de inflexión”, dijo un analista de políticas hídricas. “El gobierno tiene la oportunidad de invertir en infraestructura moderna y prácticas sostenibles, pero el tiempo se está agotando”.

¿Qué sigue?

El próximo programa mega 2026-2035 se espera que sea un punto de inflexión en la estrategia de seguridad hídrica de Azerbaiyán. Sin embargo, el éxito del programa dependerá de la capacidad del gobierno para coordinarse con socios internacionales, asegurar financiamiento e implementar reformas de manera efectiva.

Con un buffer actual de solo 12 meses, la necesidad de actuar de inmediato es clara. Los próximos años serán críticos para determinar si Azerbaiyán puede asegurar su futuro hídrico o enfrentar desafíos crecientes en los años venideros.