El presidente de Estados Unidos. Donald Trump, hizo historia el 14 de mayo al visitar Beijing, la primera vez que un mandatario estadounidense lo hace en casi una década. Durante su primera reunión en el Gran Salón del Pueblo, Xi Jinping abordó directamente la cuestión de Taiwán, resaltando su papel major en las relaciones entre Estados Unidos y China. Xi afirmó que si Taiwán se maneja mal, los dos países podrían colisionar o incluso entrar en conflicto, llevando las relaciones bilaterales a una situación “altamente peligrosa”.

Taiwán: un punto central de tensión

Según medios estatales chinos, Xi Jinping describió la cuestión de Taiwán como la más importante en las relaciones entre Estados Unidos y China. Agregó que la independencia de Taiwán y la paz en el Estrecho de Taiwán son “fundamentalmente incompatibles”, indicando que mantener la estabilidad en el estrecho representa “el mayor denominador común” entre Washington y Beijing. Xi también enfatizó que si Taiwán se maneja correctamente, la relación bilateral podría mantenerse estable.

La cuestión de Taiwán ha sido históricamente un punto de fricción en las relaciones entre Estados Unidos y China. Estados Unidos mantiene relaciones no oficiales con Taiwán y continúa vendiendo armas a la isla autogobernada, a pesar de la oposición china. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán respondió a los comentarios de Xi reiterando el apoyo de Estados Unidos a la isla, calificando a China como “el único riesgo para la paz y la estabilidad regional”, según un informe del FT.

Implicaciones globales y reacciones del mercado

La cumbre tuvo lugar en medio de tensiones geopolíticas más amplias, incluyendo conflictos en Ucrania y Oriente Medio, así como la competencia global por la supremacía en inteligencia artificial y semiconductores. Según informes, la reunión tuvo un peso simbólico al buscar que los líderes de las dos economías más grandes del mundo estabilizaran sus relaciones frente a estos desafíos.

Las reacciones del mercado fueron rápidas. La advertencia de Xi generó turbulencias en los mercados asiáticos y en el mercado más amplio de criptomonedas. Por ejemplo, el Bitcoin cayó a $79,000 en un momento, según CoinDesk. Las implicaciones económicas y de seguridad de la cumbre muestran su importancia global.

Preocupaciones geopolíticas más amplias

Aunque la cuestión de Taiwán dominó la discusión, la cumbre también tocó otras preocupaciones estratégicas. El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Thomas-Anderlin Whitaker, advirtió por separado a China sobre su apoyo indirecto a Rusia en la guerra de Ucrania, señalando que algunos comentarios del gobierno chino sugieren un intento de involucrar más a Estados Unidos y sus aliados en el conflicto. “Vemos en ciertos comentarios del gobierno chino que intentan mantener a Estados Unidos y a nuestros aliados ocupados con esta guerra, impidiéndonos abordar otros desafíos estratégicos”, dijo.

El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, en una reunión separada con la máxima responsable diplomática de la UE, Kaja Kallas, afirmó que Beijing no aceptaría una derrota rusa en Ucrania, advirtiendo que tal escenario trasladaría la presión estratégica completa de Estados Unidos hacia China. Wang negó cualquier apoyo militar o financiero a Moscú, pero destacó el interés geopolítico de China en el desenlace de la guerra.

Trump describió la cumbre como posiblemente “la cumbre más importante de la historia”, mientras que Xi instó a ambos países a evitar la llamada “trampa de Tucídides” de la confrontación entre grandes potencias. Los dos líderes presentaron la reunión como un paso major para estabilizar las relaciones frente a las crecientes tensiones geopolíticas y el conflicto en Oriente Medio.