Cuba ha agotado sus reservas de diesel y petróleo, según el ministro de Energía, Vicente de la O Levy, lo que ha obligado a cerrar hospitales, escuelas y oficinas gubernamentales y ha dejado gran parte de La Habana en apagones de 22 horas diarias. La crisis se atribuye a un bloqueo de Estados Unidos que ha cortado efectivamente el suministro de combustible desde enero, agravando la dependencia energética de la isla de Venezuela y México, ambos de los cuales han reducido los envíos tras las amenazas de aranceles de Estados Unidos.
Impacto económico y social
La falta de combustible no solo afecta la energía, sino también el transporte, la distribución de alimentos, la actividad industrial y la logística sanitaria, según Reuters. El transporte público ha dejado de operar, aumenta el deterioro de los alimentos y las empresas, especialmente los pequeños operadores privados, experimentan pérdidas de ingresos y daños en sus inventarios. El sector turístico. Una fuente clave de divisas. También ha sido golpeado. Con hoteles y restaurantes incapaces de ofrecer electricidad confiable a los clientes.
Los residentes del barrio de San Miguel del Padrón en La Habana fueron escuchados gritando “¡enciendan las luces!” durante las protestas del miércoles por la noche, según AFP. Estas fueron las mayores manifestaciones en la ciudad desde que comenzó la crisis energética en enero. Los manifestantes bloquearon calles con basura en llamas y consignas antiguvernamentales, según informó la BBC.
Respuestas políticas y diplomáticas
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, culpó directamente a Estados Unidos por la escasez de combustible, calificando las sanciones como un “bloqueo energético genocida”. Reiteró esta postura en redes sociales, afirmando que Estados Unidos “amenaza con aranceles irracionalizados contra cualquier nación que nos suministre combustible”. Mientras tanto, el secretario de Estado Marco Rubio afirmó que La Habana rechazó una oferta de ayuda humanitaria de 100 millones de dólares, un reclamo que Cuba negó. El Departamento de Estado de Estados Unidos reiteró la oferta el miércoles, indicando que se entregaría a través de la Iglesia Católica y otras organizaciones “confiables”.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Truth Social, afirmó que se llevarían a cabo conversaciones entre Estados Unidos y Cuba, aunque no especificó cuándo. La administración de Trump había calificado previamente al gobierno cubano como una “amenaza inusual y extraordinaria”, sugiriendo un enfoque renovado en el país tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Contexto más amplio y perspectiva futura
De la O Levy añadió que Cuba sigue abierta a proveedores dispuestos a suministrar combustible y que las negociaciones por nuevos envíos continúan. El ministro de Energía de Cuba afirmó que el país no tiene reservas de combustible y su red nacional de energía se encuentra en un estado “crítico”. Sin embargo, el aumento global en los precios del petróleo y del transporte, vinculado a las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha dificultado aún más la adquisición de combustible, según el medio español TradingView.
Con ninguna solución inmediata a la vista y sin rutas alternativas de suministro establecidas, la situación sigue siendo crítica. Los apagones prolongados no solo son un desafío técnico, sino también un golpe creciente en la confianza pública en la capacidad del gobierno para manejar la crisis. Como expresó un residente durante las protestas: “Estamos cansados de la oscuridad y de promesas vacías”.
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