Kirguistán, un pequeño país montañoso y sin salida al mar, albergó una cumbre con algunos de los líderes más influyentes del mundo, incluyendo representantes de Rusia, China, India, Irán, Pakistán y el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres. El encuentro reunió a países centrales en las tensiones geopolíticas globales.
La SCO como plataforma para la multipolaridad
En la cumbre, el presidente ruso Vladimir Putin destacó el crecimiento de la organización desde los seis miembros fundadores en 2001 hasta lo que describió como la mayor asociación regional del mundo. Señaló que la SCO se ha convertido en un centro independiente e influyente del mundo multipolar emergente en los últimos 25 años.
Desde su creación, la SCO ha crecido más allá de sus seis miembros originales para incluir a países como Irán, Pakistán e India; Esta expansión refleja el creciente peso de la organización y su papel como alternativa a los marcos globales liderados por el mundo occidental.
Balanza geopolítica en Asia Central
Kirguistán enfrenta el desafío de equilibrar sus relaciones con potencias vecinas como Rusia y China, al mismo tiempo que mantiene vínculos con Europa y Estados Unidos. Shairbek Dzhuraev, presidente del think tank Crossroads Central Asia, señaló que la coyuntura de la cumbre es significativa dadas las tensiones geopolíticas que involucran a sus miembros clave.
La política exterior de múltiples vectores de Kirguistán le ha permitido mantener una relación cercana con Rusia, desarrollar vínculos económicos con China y mantener canales abiertos con Europa y Washington. Su geografía sin salida al mar y su dependencia de rutas de transporte y energía importada dejan su economía vulnerable a choques externos.
Dzhuraev destacó que la debilidad geopolítica de Kirguistán radica en su dependencia de rutas de transporte, energía y relaciones económicas; Esta dependencia ha convertido la diversificación en un objetivo estratégico y económico key.
Papel de Irán y tensiones diplomáticas
La presencia de Irán en la cumbre llamó inmediatamente la atención sobre los desafíos diplomáticos y económicos del país. El presidente iraní Masoud Pezeshkian utilizó la plataforma para pedirle a Estados Unidos que retome sus compromisos bajo el Memorando de Entendimiento (MoU) de Islamabad de junio. El acuerdo, que colapsó debido a acusaciones mutuas de incumplimientos, sigue siendo un punto clave para una resolución diplomática.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, también instó a Washington a regresar a los términos del MoU, afirmando que así podría ayudar a restablecer las relaciones diplomáticas. La cumbre de la SCO ofreció a Irán la oportunidad de abordar a Estados Unidos en un entorno multilateral.
Washington ha renovado sus sanciones contra Irán y ha ampliado la amenaza de penalidades para las empresas que operen con el país. Para las economías de Asia Central, especialmente aquellas con fuertes vínculos con Rusia y China, cumplir con estas sanciones es difícil debido a las densas interconexiones económicas transfronterizas.
Dzhuraev expresó escepticismo sobre el grado en que países como Kirguistán puedan cumplir plenamente con las sanciones, señalando que China y otros ya han rechazado lo que describen como medidas unilaterales. La interdependencia económica entre los países de Asia Central y sus socios comerciales hace poco probable una ruptura completa de estas relaciones.
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