CINCINNATI — Científicos del Hospital Infantil de Cincinnati desarrollaron un modelo en ratones que reproduce la miocarditis inducida por inhibidores de puntos de control inmunitarios (ICI). Estos fármacos, como Keytruda y Opdivo, revolucionaron el tratamiento del cáncer desde 2011, pero provocan inflamación mortal del corazón en cerca del 2% de pacientes, con una mortalidad del 50%.
El equipo identificó que las células T CD8 producen factor de necrosis tumoral (TNF) a través del receptor TNFR2 como causa principal. Estas células se vuelven autorreactivas y atacan cardiomiocitos sanos además de tumores.
Bloquear la señalización de TNF por TNFR2 evitó por completo el daño cardíaco en ratones. Los efectos antitumorales de los ICI se mantuvieron intactos, según detalla el estudio publicado el 20 de febrero de 2026 en Journal of Experimental Medicine.
“Este estudio realiza un descubrimiento muy importante que muestra cómo desacoplar la eficacia antitumoral de la toxicidad cardíaca”, declaró Chandrashekhar Pasare, doctor en veterinaria y PhD, director de la División de Inmunología del Hospital Infantil de Cincinnati. Pasare codirigió la investigación con Jeffery Molkentin, PhD, director de la División de Biología Cardiovascular Molecular. Kathrynne Warrick, estudiante de MD-PhD, fue la primera autora.
Los ICI desactivan proteínas que permiten a los tumores evadir las células T. El primero, Yervoy, obtuvo aprobación en EE.UU. para melanoma metastásico en 2011. Sus pioneros, James Allison y Tasuku Honjo, recibieron el Nobel de Medicina en 2018.
La miocarditis por ICI aparece de forma rápida y provoca arritmias fatales. El equipo de Cincinnati demostró que surge de células T impulsadas por TNF dirigidas a antígenos cardíacos, no por agotamiento de la inmunidad anticáncer. Probaron un bloqueo específico de TNFR2, intervención precisa en desarrollo temprano con anticuerpos.
“Los inhibidores de puntos de control permiten que la señalización de TNF active células T CD8 específicas de antígenos en cardiomiocitos, lo que lleva a arritmias mortales”, explicó Molkentin. “Usamos un método de bloqueo dirigido de TNF para prevenir este ciclo en modelos de ratón. Si se replica en humanos, el bloqueo de TNF evitaría la toxicidad cardíaca sin comprometer los beneficios antitumorales de los ICI”.
Los hallazgos podrían aplicarse a otros órganos. Investigadores planean probar si tácticas similares con TNF protegen pulmones, piel e intestinos de efectos secundarios de ICI. Ensayos en humanos dependen de demostrar seguridad de inhibidores focalizados de TNF y definir dosis óptimas.
Los pacientes con cáncer viven más gracias a los ICI. Keytruda, de Merck, y Opdivo, de Bristol Myers Squibb, generan miles de millones en ventas anuales. El riesgo cardíaco ha limitado su éxito hasta ahora. Estos datos en ratones ofrecen una vía clara para superarlo.
El equipo de Pasare publicó bajo el título “Immune checkpoint inhibitor-induced myocarditis is dependent on CD8 T cell-derived TNF and TNFR2 signaling”. El DOI es 10.1084/jem.20251717.
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