Abelardo de la Espriella. Abogado de extrema derecha y autoproclamado ‘outsider’, fue elegido presidente de Colombia el domingo, venciendo al senador de izquierda Iván Cepeda por apenas 250,000 votos en un electorado de 41 millones. Reemplazará a Gustavo Petro. El primer presidente de izquierda del país, en una clara reconfiguración política.
Antecedentes Controversiales y Historial Legal
De la Espriella. De 47 años, quien se llama a sí mismo ‘El Tigre’, se hizo notorio por defender a líderes paramilitares y clientes de alto perfil, incluido un pastor acusado de abusar sexualmente de 20 mujeres. Su carrera legal se disparó a principios de la década de 2000 cuando representó a grupos paramilitares que negociaban su desmovilización con el gobierno.
En 2012, el abogado del pastor, de la Espriella, usó el término ‘trepadoras’—una etiqueta despectiva para ascensionales sociales—para desacreditar las acusaciones de las víctimas, lo que llevó a un absolvimiento. El caso sigue bajo revisión por parte de la Corte Suprema de Colombia.
Elección Genera Temores por Instituciones Democráticas
A pesar de prometer respetar la constitución y los derechos de ‘todos los colombianos’ en su discurso de victoria, de la Espriella ha expresado extremas posiciones políticas, incluyendo el compromiso de ‘desentrañar’ a la izquierda, usar fuerza letal contra manifestantes y eliminar a criminales ‘como ratas y cucarachas’. Estas declaraciones han generado preocupación entre analistas y activistas sobre los riesgos que su presidencia podría representar para la democracia colombiana.
‘Me asusta’, dijo Catalina Ruiz-Navarro, cofundadora y editora de la revista feminista Volcánicas. ‘A pesar de las instituciones fuertes de Colombia, enfrentamos una amenaza institucional como no hemos visto antes.’
La elección de de la Espriella forma parte de una tendencia más amplia de candidatos de extrema derecha ganando elecciones presidenciales en América Latina. Admirador declarado del presidente estadounidense Donald Trump, quien respaldó su campaña, de la Espriella también ha tomado inspiración del líder salvadoreño Nayib Bukele y de la familia Bolsonaro en Brasil.
Su campaña incluyó promesas de emular la acción de enforcement de Bukele contra pandillas y reducir el tamaño del Estado en un 40%, una medida que algunos analistas temen podría debilitar las instituciones públicas y crear un vacío que grupos criminales podrían aprovechar.
Preocupaciones por Políticas Regresivas y Ataques Legales
De la Espriella también se comprometió a retirar a Colombia del sistema interamericano de derechos humanos, una estructura vista como vital para la protección de las libertades civiles. También ha promovido una agenda antiaborto y antilGBTQ+.
‘Ha adoptado una fórmula casi hecha a medida para el populismo de derecha en América Latina’, dijo Ana Bejarano Ricaurte, co directora de El Veinte, una organización de defensa de la libertad de expresión.
Su campaña ha estado marcada por intimidación legal, con de la Espriella presentando más de 100 demandas contra periodistas y usando influencers y figuras del fútbol para fortalecer su base de apoyo. Su mitin de victoria incluyó videos y un vehículo blindado transparente apodado ‘tigermobile’, comparado con el ‘popemobile’.
De la Espriella también prometió emitir 90 decretos ejecutivos el primer día en el cargo, un estilo de gobierno similar al del presidente ecuatoriano de extrema derecha, Daniel Noboa, quien ha sido ampliamente criticado por usar decretos presidenciales para eludir la supervisión legislativa.
‘Esos 90 decretos pueden ser ilegales y eventualmente pueden ser cuestionados en los tribunales, pero para cuando los tribunales resuelvan el asunto, los derechos en cuestión ya podrían haberse perdido’, dijo Ruiz-Navarro.
Con mínima base legislativa, la estrategia de gobierno de de la Espriella plantea preguntas sobre el estado de derecho y el futuro de las instituciones democráticas de Colombia. Sus políticas controvertidas, junto con un historial de intimidación legal y retórica populista, han dejado a muchos observadores profundamente preocupados por el rumbo que podría tomar el país bajo su liderazgo.
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