BRUSELAS — La Comisión Europea demandó el pleno cumplimiento del acuerdo comercial UE-EE.UU. de 2025 después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos anulara los aranceles globales del presidente Donald Trump el viernes.
Trump anunció aranceles temporales del 10% a todas las importaciones y los elevó al 15% el sábado.
La Comisión, que negocia el comercio para los 27 Estados miembros de la UE, pidió a Washington claridad inmediata sobre sus planes tras el fallo. “La situación actual no favorece un comercio e inversión transatlánticos ‘justos, equilibrados y mutuamente beneficiosos’, como acordaron ambas partes”, indicó la Comisión en un comunicado este domingo.
Funcionarios europeos insistieron en que los productos de la UE mantengan la ventaja competitiva del acuerdo, sin subidas más allá del techo del 15% para la mayoría de bienes. Excepciones incluyen aranceles cero en aviones y repuestos, mientras acero y otros sectores tienen tasas específicas.
El pacto llevó a la UE a eliminar derechos de importación sobre numerosos productos estadounidenses y a renunciar a medidas de represalia planeadas.
“En particular, los productos de la UE deben seguir beneficiándose del trato más competitivo, sin incrementos arancelarios más allá del techo claro e integral acordado previamente”, afirmó el brazo ejecutivo de la UE. Añadió que los aranceles imprevisibles generan disrupción y erosionan la confianza en los mercados globales.
Esta dura reprimenda contrasta con el comunicado mesurado del viernes de la Comisión, que solo indicó que revisaba la decisión judicial y consultaba con contrapartes estadounidenses. El tono del domingo refleja la creciente frustración en Bruselas por el rápido giro de Trump hacia nuevos aranceles.
El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, planteó el asunto directamente con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer y el secretario de Comercio Howard Lutnick durante conversaciones el sábado, según la Comisión.
La decisión del Supremo del viernes invalidó el régimen arancelario global previo de Trump, que afectaba importaciones de casi todos los socios comerciales. La administración Trump presentó la nueva tasa general del 15% como medida provisional mientras elabora una política de reemplazo.
Críticos, incluidos líderes europeos, argumentan que viola el espíritu y la letra del compromiso de 2025 que estabilizó el comercio transatlántico tras años de tensiones.
Ese acuerdo limitó los aranceles estadounidenses al 15% en la mayoría de exportaciones europeas, nivel aceptado por ambas partes para evitar una guerra comercial mayor. La UE, a su vez, rebajó derechos sobre whisky, motocicletas y vaqueros estadounidenses, entre otros artículos. Las amenazas de represalia por aranceles al acero y aluminio también se disiparon.
Portavoces de la Comisión evitaron detallar próximos pasos, pero insinuaron disposición a defender intereses europeos. “Esperamos que nuestros socios respeten los compromisos adquiridos”, declaró un funcionario. Los mercados reaccionaron con cautela: acciones europeas de automóviles y maquinaria cayeron por la incertidumbre arancelaria.
El episodio pone de relieve fricciones persistentes en las relaciones comerciales UE-EE.UU., pese al distensión del año pasado. El entusiasmo arancelario de Trump ha tensionado durante tiempo los lazos con Bruselas, que ve tales medidas como herramientas burdas que perjudican a consumidores y exportadores.
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