Patricio Guzmán, director que documentó la violenta crisis política de los años 70 en Chile en películas como La batalla de Chile y Nostalgia de la luz, falleció a los 85 años. Según el medio chileno Emol, Guzmán murió el martes en París tras una parada cardiorespiratoria.

Documentando el trauma de una nación

El principal interés de Guzmán durante su carrera fue retratar la violencia desatada por el golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973 contra Salvador Allende, el presidente elegido de Chile. En una entrevista con el Guardian, dijo: “Soy un cineasta que fue muy marcado por las formas del dictador. Eso me acompañó para siempre. No puedo dejarlo atrás”.

No obstante, rechazó la idea de ser considerado un cineasta activista o político, añadiendo: “No soy sociólogo ni político, as Hago películas metafóricas y poéticas; interpreto la realidad a través de mi propia manera de ver”.

Una carrera moldeada por el conflicto

Nacido en Chile en 1941, Guzmán trabajó inicialmente en publicidad antes de estudiar cine, primero en Chile y luego en Madrid. Al regresar a su país, respondió al clima político cargado tras la elección de Allende en 1970, terminando finalmente la monumental serie documental La batalla de Chile, que registró el intento exitoso de Pinochet por derrocar a Allende, lo que terminó con el suicidio de este último.

Guzmán no evitó retratar la brutalidad del periodo, incluso incluyendo imágenes filmadas por el operador de cámara Leonardo Henrichsen, quien fue abatido por el soldado que filmaba.

En su emprendimiento contó con la ayuda del cineasta francés Chris Marker, quien suministró material y contactos esenciales para la producción. Guzmán fue arrestado pero finalmente liberado, mientras que el fotógrafo del filme, Jorge Müller, no tuvo tanta suerte. Él y su novia Carmen Bueno fueron arrestados, torturados y “desaparecidos” en 1974.

Legado y obras posteriores

Guzmán terminó La batalla de Chile fuera de su país, lanzando cada una de sus tres partes – La insurrección de la burguesía (1975), El golpe de Estado (1976) y Poder popular (1979), durante los años 70. Según el Guardian, “es un ejemplo excepcional de película noticiosa que captura el drama y la volatilidad de la época”, y desde entonces ha seguido recibiendo elogios.

En la mitad de los 90, Guzmán revisó el tema con Chile, Memoria obstinada, en el cual regresó a su país tras un cuarto de siglo de exilio. En 2001 concluyó El caso Pinochet, tras el arresto del exdictador chileno en Londres en 1998.

El director se enfocó en temas más metafísicos con una trilogía de películas iniciada en 2010: Nostalgia de la luz, El botón de nácar y La cordillera de los sueños. Estas exploraban el pasado traumático de Chile a través de sus asombrosos paisajes naturales.

Su última película, Mi país imaginario, se estrenó en 2022 y abordó las dramáticas protestas callejeras de 2019 en Chile.