Millones padecen noches fragmentadas por apnea obstructiva del sueño sin conocer su impacto mental. El trastorno provoca pausas respiratorias repetidas que reducen el oxígeno y alteran el descanso, según especialistas médicos.
La apnea no tratada aumenta las probabilidades de hipertensión, enfermedades cardíacas y diabetes.
La Encuesta Global del Sueño 2025 de ResMed reveló que casi un tercio de los encuestados sufre mal sueño tres o más noches semanales. El estrés afectó al 57 por ciento como principal causa, seguido por la ansiedad con el 46 por ciento.
El doctor Sibasish Dey, MBBS, MD y jefe de asuntos médicos para Asia del Sur en ResMed, enfatizó que tratar la apnea mejora no solo la respiración. También protege la salud mental. “El ciclo entre mal sueño y tensión psicológica requiere un enfoque dual”, declaró.
La terapia CPAP es el tratamiento de referencia. Estas máquinas de presión positiva continua en las vías aéreas mantienen abiertas las vías respiratorias. Un estudio en The Lancet mostró que reduce el riesgo de mortalidad global en un 37 por ciento y de muertes cardiovasculares en un 55 por ciento.
Los pacientes graves mejoran la función ejecutiva y la concentración con el tiempo, indica la investigación.
La salud mental influye directamente. Los problemas de sueño y el estrés se retroalimentan e intensifican los síntomas de apnea. El doctor Dey recomendó mindfulness, respiración profunda o diarios para reducir la tensión nocturna. Estas prácticas calman la mente y facilitan un descanso profundo.
El control de peso combate el trastorno con eficacia. Los kilos extra estrechan las vías aéreas y agravan obstrucciones. Ejercicios aeróbicos regulares y dietas estructuradas disminuyen la gravedad de la apnea. Mejoran la eficiencia del sueño y reducen el estrés, señaló Dey.
Hábitos simples generan grandes beneficios. Dormir de lado evita el colapso de vías aéreas habitual en posición supina. Evitar alcohol y sedantes ayuda, al igual que una buena higiene del sueño: horarios fijos, sin pantallas antes de acostarse y habitaciones oscuras y silenciosas.
Estos cambios reducen episodios y elevan el ánimo.
La terapia orofacial completa las opciones. Estos ejercicios fortalecen músculos de boca, lengua y cara. Estabilizan las vías aéreas y bajan eventos de apnea en niños y adultos. Estudios confirman menor gravedad en todos los grupos de edad.
El doctor Dey instó a evaluarse ante sueño irregular. La intervención temprana rompe el dominio del trastorno sobre cuerpo y cerebro. La encuesta de ResMed subraya la urgencia ante problemas globales de sueño persistentes.
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