En junio de 2025, Gabar Choli, un hombre delgado y débil, se preparaba para otra incursión de los guardias de un centro de detención de inmigración en su celda. Choli estaba en aislamiento en el centro de procesamiento Port Isabel, una instalación de ICE en el sur de Texas, and Choli, un solicitante de asilo kurdo de 40 años, llevaba más de dos meses en huelga de hambre, exigiendo mejores condiciones y liberación o deportación.
Alimentación forzada y trauma físico
El día de junio de 2025, la nariz de Choli estaba hinchada y su garganta le dolía por tratamientos anteriores a los que no había consentido. Choli relató la experiencia a The Guardian, indicando que los guardias corrían hacia él, lo derribaban al suelo de la celda de concreto y lo llevaban a la enfermería. Allí, lo sujetaban mientras el personal médico insertaba un tubo de alimentación por la nariz y la garganta, bombeando líquido nutricional a su estómago.
Choli describió la experiencia: ‘Dos guardias sujetaban mis pies; dos, mis manos; uno, mi cabeza —y me metían tubos en la nariz’. Agregó: ‘No es fácil ser derribado al suelo dos veces al día por hombres más fuertes que tú. Y simplemente lo aceptas. Tienes 60 cm de tubo atravesándote y sientes cada centímetro’.
Respuestas legales y médicas
Una investigación de The Guardian reveló que Choli fue alimentado forzadamente por ICE durante casi ocho meses, desde finales de mayo de 2025 hasta su deportación en enero; no estuvo solo; un hombre afgano recibió tratamiento similar en la misma instalación. La alimentación forzada es ampliamente condenada por grupos de derechos humanos como tortura. Choli y otros utilizan las huelgas de hambre como último recurso contra las duras condiciones de detención.
Choli sufrió de sinusitis, esófago dañado, problemas estomacales y tormento psicológico. Dijo que la experiencia ‘lo rompió mentalmente’. Después de las sesiones, describió que lo devolvían a una celda solitaria donde se ahogaba con su propia sangre. Algunos de sus registros judiciales están sellados y no tuvo abogado, por lo que algunos detalles de su relato permanecen sin verificar.
Respuestas gubernamentales y legales
El gobierno de Trump no ha reconocido oficialmente la alimentación forzada en cárceles de inmigración. Sin embargo, una investigación de The Guardian reveló que desde enero de 2025, la administración utilizó órdenes judiciales para someter a al menos 10 huelguistas en detención de ICE a procedimientos médicos involuntarios, incluida la alimentación forzada. Más tarde, fuentes del Departamento de Seguridad Nacional indicaron que entre enero de 2025 y 4 de agosto de 2026, ICE recibió órdenes judiciales para tratamiento involuntario para 18 huelguistas.
DHS no respondió preguntas específicas sobre el caso de Choli, pero emitió un comunicado: ‘ICE respeta el derecho de una persona a rechazar el tratamiento médico cuando corresponda. Sin embargo, cuando la condición médica de una persona presenta un riesgo serio de muerte o daño permanente, o cuando existen otros intereses legales u operativos importantes, ICE puede solicitar autorización judicial para intervenciones médicas adecuadas consistentes con la ley aplicable’.
La doctora Chanelle Diaz, profesora asistente de medicina en la Universidad de Columbia, declaró: ‘Esto probablemente constituye tortura’. Ella evaluó otros casos de alimentación forzada por parte de ICE y abogó por la liberación de los huelguistas. Señaló la dificultad de capturar los riesgos a largo plazo en el caso de Choli.
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