RIYAD — Arabia Saudita atacó un depósito de petróleo houthi cerca de Sana’a el 13 de octubre de 2026, mientras interceptaba varios misiles houthi dirigidos a su propia infraestructura energética, incluida una instalación de Aramco en Dharan, en un importante escalado del conflicto.

La coalición liderada por Arabia Saudita anunció que atacó la estación de petróleo Central Sabaha, en las afueras de Sana’a, una instalación operada por la Compañía de Petróleo de Yemen controlada por los houthi. Un funcionario del ministerio de energía saudita indicó que un edificio administrativo de Aramco en Dharan fue golpeado, causando un “incendio limitado” sin víctimas. El portavoz de la coalición, el general de división Turki al-Maliki, confirmó el ataque y dijo que se interceptaron cuatro misiles y dos drones sobre Riad.

En respuesta, un portavoz houthi emitió una advertencia a los civiles cerca de las instalaciones de Aramco en Riad, llamándolos “objetivos legítimos”. Los houthi habían amenazado previamente con atacar aeropuertos y sitios energéticos saudíes como represalia por los bombardeos aéreos saudíes en su territorio. El sábado, un misil impactó en el Aeropuerto Internacional King Khalid en Riad, matando a 13 personas y heridas a 300.

En Dharan, escombros de un misil houthi interceptado impactaron un área residencial, dejando heridos a cuatro personas y dañando 15 viviendas, según funcionarios de defensa civil saudíes. En Sanaa, los civiles acudieron a las estaciones de combustible por temor a escaseces tras la advertencia de la coalición.

Baraa Shiban, especialista en Yemen del Royal United Services Institute (Rusi), señaló que los houthi han mejorado sus capacidades militares, usando drones más pequeños y económicos que son difíciles de detectar. A pesar de la superioridad aérea de Arabia Saudita, el conflicto se está volviendo más asimétrico, con ambos bandos apuntando a infraestructuras energéticas para debilitar la economía y el ánimo del otro.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, condenó los ataques houthi, calificándolos de “muy malos” y sugiriendo que estaban dirigidos a influir en las elecciones intermedias estadounidenses. Señaló la posibilidad de una intervención, pero no se comprometió con acciones militares.