Gholamreza Soleimani, alto oficial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y comandante durante mucho tiempo de la organización paramilitar Basij, fue asesinado en un ataque aéreo israelí en el centro de Teherán el 16-17 de marzo. El ataque también mató a su comandante adjunto y a varios otros altos oficiales del Basij. Según las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF), la operación fue parte de su campaña contra ‘operativos terroristas’ acusados de reprimir a civiles iraníes. La IDF confirmó que Soleimani fue eliminado mientras se encontraba en un recién establecido campamento de tiendas del Basij, creado tras anteriores ataques israelíes que dañaron las oficinas oficiales.

Importancia del rol de Soleimani en la estructura de seguridad de Irán

Soleimani era un coronel general del IRGC y había estado al mando del Basij desde julio de 2019. El Basij es una extensa red paramilitar de voluntarios bajo las Fuerzas Terrestres del IRGC, creada tras la Revolución Islámica de 1979. Las estimaciones de su fuerza movilizada oscilan entre 450 000 y más de 700 000 miembros. Es responsable de la seguridad interna, aplicación de leyes de moralidad, movilización durante guerras o desastres, y, más controvertidamente, la represión del descontento. El mandato de Soleimani se centró en fortalecer el Basij, promover una ‘cultura de resistencia’, expandir grupos armados y fomentar valores revolucionarios entre los jóvenes.

Bajo el liderazgo de Soleimani, el Basij jugó un papel central en las represiones contra las protestas del Movimiento Verde de 2009, la inquietud económica nacional de noviembre de 2019 y las protestas de 2022-2023 tras la muerte de Mahsa Amini. Críticos y gobiernos occidentales han acusado al Basij y a Soleimani de usar la fuerza letal, realizar arrestos masivos y cometer violaciones generalizadas de derechos humanos contra civiles desarmados. La muerte de Soleimani se considera un golpe significativo para la liderazga de guerra y la estructura de seguridad interna de Irán.

Antecedentes y carrera militar de Soleimani

Gholamreza Soleimani nació en 1964 en Farsan, en la provincia de Chaharmahal y Bakhtiari de Irán. Obtuvo un título de licenciatura en historia de la Universidad de Isfahán y fue candidato a doctorado en historia iraní e islámica. Se unió al IRGC en 1982 durante la Guerra Irán-Irak (1980-1988) y ascendió rápidamente en el escalafón, desempeñando el cargo de comandante de compañía y batallón. Participó en operaciones importantes como Tariq al-Quds, Fath al-Mubin, Bayt al-Muqaddas, Karbala-4 y 5, y la serie Valfajr.

Soleimani fue nombrado comandante del Basij el 2 de julio de 2019, sucediendo a Gholamhossein Gheybparvar. Su rol fue fortalecer el Basij, promover una ‘cultura de resistencia’, expandir grupos armados y fomentar valores revolucionarios entre los jóvenes iraníes. También asumió el mando del Cuerpo Saheb al-Zaman en 2006 y se convirtió en el primer comandante en gestionar tanto las fuerzas voluntarias locales del Basij como las unidades de combate regulares del IRGC. Este doble mando lo convirtió en una figura central en el sistema de seguridad interno de Irán.

Soleimani fue sancionado por múltiples países occidentales, incluidos Estados Unidos, la Unión Europea, el Reino Unido y Canadá. La UE impuso sanciones contra él en 2021 cuando las fuerzas del Basij bajo su mando usaron violencia letal contra manifestantes no armados. Su muerte marca el segundo alto funcionario iraní confirmado asesinado dentro de las 24 horas, tras la confirmación de la muerte del principal oficial de seguridad, Ali Larijani, en un ataque israelí.

Impacto en la dinámica interna y regional de Irán

La muerte de Soleimani y Larijani ha intensificado el conflicto en el oeste de Asia, tras ataques generalizados por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán, que mataron al líder supremo del país, el ayatolá Ali Khamenei, el 28 de febrero. El IRGC ha jurado una represalia intensificada, afirmando que ‘la sangre de los mártires’ fortalecerá la resistencia y que ‘los combatientes del Basij nunca abandonarán la búsqueda de venganza.’

Los medios internacionales han descrito la muerte de Soleimani como un golpe significativo para la liderazga de guerra y la estructura de seguridad interna de Irán. El asesinato resalta la intensidad de la campaña estadounidense-israelí contra la red de mando de Irán, mientras que Teherán lo ha enmarcado como una agresión y ha jurado represalias. El conflicto continúa, con intercambios de misiles y creciente tensión regional.

La IDF describió la operación como parte de sus ataques contra ‘operativos terroristas’ acusados de reprimir a civiles iraníes. Los medios estatales iraníes y el IRGC confirmaron rápidamente la muerte de Soleimani, atribuyéndola a ataques de Estados Unidos e Israel. El informe indica que el ataque fue parte de una campaña más amplia contra la red de mando de Irán, con más de 1 300 muertos en el conflicto en curso.

La muerte de Soleimani tiene implicaciones significativas para la seguridad interna y la dinámica regional de Irán. Su rol como figura clave en el Basij y el IRGC hace que su ausencia sea un golpe crítico para la capacidad de Irán para mantener el control y reprimir el descontento. La juramentación de represalias por parte del IRGC sugiere que el conflicto probablemente se intensificará aún más, con posibles consecuencias para la estabilidad regional y las relaciones internacionales.

Mientras continúa el conflicto, la comunidad internacional observa atentamente la situación, con preocupaciones sobre el potencial de una escalada adicional. La muerte de Soleimani y los ataques continuos por parte de Estados Unidos e Israel contra la liderazga de Irán resaltan la crisis profundamente arraigada en la región y el potencial de un conflicto más amplio.