Un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Business Ethics sugiere que cotillear sobre un jefe, aunque generalmente se considera un comportamiento negativo en el lugar de trabajo, puede fomentar en algunos casos un sentido de pertenencia entre los compañeros y mejorar la colaboración. Sin embargo, la investigación también destaca posibles desventajas, incluyendo la evasión del jefe y posibles daños a la productividad.

El estudio revela un impacto mixto del cotilleo en el lugar de trabajo

La investigación, liderada por Julena Bonner, profesora asociada de gestión en la Universidad Estatal de Utah, encuestó a 202 trabajadores de oficina en diversos sectores. A los participantes se les preguntó dos veces al día durante 10 días si habían cotillean sobre su jefe y cómo se sintieron y actuaron después. Una encuesta posterior de 111 trabajadores adicionales incluyó la opinión de sus compañeros para evaluar los cambios en el comportamiento tras el cotilleo.

Según los hallazgos, los trabajadores que cotillean sobre su jefe suelen experimentar culpa, vergüenza o miedo de ser descubiertos. Estos sentimientos los llevan a evitar a su jefe, lo que podría entorpecer la productividad y la colaboración en proyectos. Sin embargo, el estudio también encontró que el cotilleo crea un sentido de camaradería entre los compañeros, fomentando más trabajo en equipo ese día.

Dinámicas emocionales y sociales en el lugar de trabajo

Rebecca Greenbaum, profesora de gestión de recursos humanos en la Escuela de Gestión y Relaciones Laborales de Rutgers y una de las autoras del estudio, explicó que cotillear sobre un jefe puede ser una experiencia emocional compleja. ‘Aunque vaya en contra de nuestro juicio, parece que todos cotilleamos sobre nuestros jefes de vez en cuando’, dijo. ‘A menudo nos decimos a nosotros mismos, ‘no debería estar haciendo esto’, pero también se siente muy bien.’

Greenbaum señaló que el impacto emocional del cotilleo puede variar según la naturaleza del jefe. El estudio encontró que cuando un jefe es emocional o verbalmente abusivo, el efecto de unión del cotilleo se amplifica. En tales casos, los empleados son más propensos a apoyarse mutuamente, viendo al jefe como un ‘enemigo común’.

‘Si hablamos mal de nuestros jefes, nuestra culpa y vergüenza pueden impedirnos trabajar activamente con ellos en proyectos importantes’, dijo Bonner. ‘Pero ese mismo cotilleo puede hacernos sentir unidos, aumentando la cooperación del equipo que podría ayudarnos en otras tareas importantes.’

Cuidado al fomentar el cotilleo

A pesar de revelar posibles beneficios, los investigadores advierten que no respaldan el cotilleo como estrategia de unión en el lugar de trabajo. Greenbaum enfatizó que el estudio busca entender las dinámicas emocionales y sociales en juego, en lugar de recomendar el cotilleo como solución.

‘No estamos sugiriendo que el cotilleo sea la única manera o la mejor manera para que los empleados se unan y conecten entre sí, ni recomendamos cotillear sobre jefes abusivos para apoyo social’, dijo Greenbaum. ‘El punto más importante es entender que el cotilleo y nuestras emociones influyen en nuestra necesidad de supervivencia social.’

El estudio destaca que a veces las personas se protegen de sus propios malos comportamientos, como el cotilleo, evitando a quienes pueden haberles hecho daño. Otras veces, cotilian porque necesitan sentirse más cercanas a quienes ‘entienden’ sus experiencias.

Los investigadores argumentan que aunque cotillear sobre un jefe puede tener algunos efectos positivos, no es un sustituto de la comunicación abierta o la resolución directa de problemas laborales. Los hallazgos subrayan la importancia de entender los aspectos emocionales y relacionales del comportamiento en el lugar de trabajo.

El estudio fue publicado en la última edición de la revista Journal of Business Ethics y fue realizado por un equipo que incluye a Greenbaum, Bonner, Marcus Butts de la Universidad Metodista del Sur y Gary Thurgood de la Universidad Estatal de Utah.