Más de 140.000 personas fallecieron por viruela en 2018, una cifra que resalta la persistente amenaza que representa esta enfermedad altamente contagiosa, especialmente en países de bajos ingresos con sistemas de salud poco desarrollados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido reiteradamente sobre el resurgimiento de enfermedades prevenibles, incluida la viruela, que sigue siendo una causa principal de muerte entre los niños menores de cinco años. A pesar de la disponibilidad de una vacuna segura y efectiva, la enfermedad continúa extendiéndose en partes de África, Asia y otras regiones con acceso limitado a programas de vacunación.

La viruela: una amenaza persistente para la salud global

La viruela es una enfermedad viral que se transmite por toser y estornudar, con síntomas que incluyen fiebre alta, tos, nariz corrida, ojos rojos y llorosos, y una erupción que generalmente comienza en el rostro y se extiende por el cuerpo. La enfermedad puede causar complicaciones graves, incluyendo ceguera, neumonía, encefalitis y hasta la muerte, especialmente en niños pequeños y en personas con sistemas inmunológicos debilitados. Según la OMS, la tasa mundial de muertes por viruela ha disminuido en un 73% desde 2000, pero el progreso se ha estancado en los últimos años, con brotes que surgen en países que antes habían visto descensos.

En 2018, los países con las tasas más altas de brotes de viruela incluyeron a Nigeria, India, Pakistán, Liberia, Etiopía, Afganistán, República Democrática del Congo, Indonesia y Costa de Marfil. Estos países suelen luchar con infraestructuras sanitarias inadecuadas, escasez de vacunas y baja cobertura de vacunación. En Zimbabue, por ejemplo, el número acumulado de casos de viruela había alcanzado los 2.056 hasta el 15 de agosto de 2022, con al menos 157 muertes registradas desde abril de ese año. Los funcionarios expresaron preocupación por la alta tasa de mortalidad, especialmente entre niños que podrían haber sido protegidos mediante la vacunación.

Desafíos en el control de la viruela

La propagación de la viruela en Zimbabue ha sido agravada por varios factores, incluyendo las interrupciones causadas por la pandemia global. Aunque el país mantuvo un alto nivel de alerta y continuó con los esfuerzos de vacunación durante el pico de la pandemia de COVID-19, el progreso general en contener la viruela ha sido obstaculizado por la escasez de vacunas y desafíos logísticos. Según funcionarios de salud, la falta de vacunas suficientes, combinada con retrasos en su adquisición, almacenamiento y distribución, ha contribuido al resurgimiento de la enfermedad.

Otro desafío crítico radica en la reticencia de algunas comunidades a aceptar las vacunas. En Zimbabue, ciertas sectas religiosas, incluida la fe apostólica, han sido acusadas de desalentar a sus miembros para que busquen atención médica. Esta creencia ha llevado a un número significativo de niños no vacunados, aumentando su vulnerabilidad a brotes. Expertos en salud pública han advertido que esta resistencia a la vacunación representa una amenaza seria para los esfuerzos globales para erradicar la viruela.

Los profesionales de la salud del país han llamado a un mayor compromiso con líderes tradicionales y basados en la fe para promover programas de vacunación. Argumentan que involucrar a estas figuras influyentes puede ayudar a cerrar la brecha entre el sector de la salud y las comunidades que son reacias a adoptar prácticas médicas modernas. Además, han recomendado la creación de legislación especial para obligar a la vacunación de los niños, asegurando que todos los ciudadanos tengan acceso a vacunas que salvan vidas.

Llamado a tomar medidas urgentes

Los funcionarios de salud han instado al público a mantener la vigilancia y tomar medidas inmediatas para prevenir la propagación de la viruela. Destacan que la enfermedad es altamente contagiosa, con síntomas que aparecen entre siete y catorce días después del contacto. La detección temprana y la intervención médica oportuna son cruciales para prevenir complicaciones y salvar vidas. La OMS ha alertado sobre el aumento en el número de casos de enfermedades prevenibles en África, con un incremento de al menos el 400% en algunas regiones.

En respuesta a la creciente amenaza, las autoridades sanitarias están llamando a una campaña de vacunación acelerada, incluyendo la contratación de más trabajadores de la salud, la adquisición de vacunas adicionales y mejoras en los sistemas de almacenamiento y transporte. También subrayan la importancia de un manejo adecuado de los casos para garantizar que los pacientes reciban atención oportuna y adecuada.

Los expertos en salud advierten que si no se toman medidas pronto, el brote podría provocar más muertes, especialmente entre los niños más vulnerables. Instan a los padres y tutores a asegurarse de que sus hijos reciban las vacunas necesarias y a buscar atención médica si se observan síntomas de viruela. La comunidad sanitaria trabaja estrechamente con líderes locales y socios internacionales para combatir la propagación de la enfermedad y proteger la salud pública.

La viruela sigue siendo una enfermedad prevenible, y con las medidas adecuadas, es posible erradicarla. Sin embargo, el éxito de estos esfuerzos depende de la cooperación de gobiernos, profesionales de la salud y la población. A medida que el paisaje sanitario global continúa evolucionando, la lucha contra la viruela debe seguir siendo una prioridad para garantizar la salud de las futuras generaciones.