Los legisladores peruanos destituyeron al presidente interino Alberto Otárola Jerí con 73 votos a favor y 32 en contra el martes, tras cuatro meses de controversia que comenzaron con reportes sobre sus reuniones secretas con empresarios chinos. Los fiscales iniciaron dos investigaciones preliminares contra Jerí por acusaciones de patrocinio ilegal de intereses privados y de influencia que perjudicaron al Estado; Jerí calificó las reuniones como coordinación rutinaria para un festival peruano-chino.
Cuatro candidatos se inscribieron para la elección del miércoles en el Congreso; El cargo es important en un momento de aumento de homicidios y extorsión que afecta a pequeñas empresas y trabajadores. Los grupos políticos también presionan por medidas de seguridad antes de la elección general de abril, que instalará un nuevo Congreso bicameral con 130 diputados y 60 senadores.
El partido conservador Acción Popular nominó a María del Carmen Alva, una abogada de 58 años y ex presidenta del Congreso, though Su familia posee participaciones significativas en empresas exportadoras de aspárragos que envían a Estados Unidos y otros mercados. Sus partidarios ven su experiencia como una mano firme para afrontar la crisis.
Héctor Acuña, de 68 años, ingeniero con raíces en el sector privado, representa al bloque conservador Honor y Democracia. Los observadores políticos lo consideran menos experimentado que Alva, aunque su hermano César Acuña lidera el Alianza por el Progreso. Ese partido respaldó a las ex presidentas Dina Boluarte y Jerí, y César apunta a una carrera presidencial el 12 de abril.
El campo se completa con José Balcázar, de 83 años, ex juez del partido izquierdista Perú Libre, y Edgard Reymundo, de 73 años, sociólogo del Bloque Democrático.
Los niveles de apoyo permanecieron inciertos el martes por la noche, según funcionarios del Congreso. La votación ocurre en un contexto de frecuentes cambios presidenciales en Perú. Los legisladores han recurrido a una cláusula constitucional sobre “incapacidad moral permanente” para expulsar a líderes sin mayoría legislativa. La caída de Jerí es el último episodio en una serie de destituciones que alimentan la inestabilidad del país sudamericano.
Las demandas de seguridad son la prioridad del líder interino. Bandas de extorsión han atacado a vendedores y trabajadores en ciudades como Lima. Los grupos empresariales reportan amenazas diarias, con un aumento significativo en homicidios desde el año pasado. Las autoridades culpan la fragmentación del gobierno por la debilidad policial.
La elección de abril tiene un peso importante. Los votantes elegirán a un presidente y a legisladores para romper el estancamiento legislativo. Los bloques conservadores y de izquierda compiten por posiciones, probando alianzas forjadas bajo Boluarte y Jerí. Acción Popular promueve a Alva como puente hacia la estabilidad; partidos de izquierda como Perú Libre buscan aprovechar la ira pública.
La salida de Jerí surgió tras revelaciones en medios locales sobre sus conversaciones fuera de libros con contratistas chinos, incluyendo una empresa estatal. Él negó cualquier responsabilidad en una breve declaración antes de que el Congreso actuara. Los fiscales actuaron rápidamente, citando posibles daños al Estado por influencia indebida.
El Congreso programó la votación para finales del miércoles. El candidato con más votos asumirá el cargo inmediatamente. El cambio de poder ocurrirá el 28 de julio, cuando se entregue el cargo al ganador de la elección general, quien deberá navegar la misma asamblea polarizada.
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