Kota Kinabalu: Un hombre de 40 años, Jaiman Keminlian, fue condenado a seis años de prisión y a recibir dos azotes por acoso sexual a una niña de 7 años en Kota Kinabalu, Malasia. El delito, ocurrido el 16 de enero de 2024, involucró tocar partes del cuerpo de la niña a las 4:10 de la mañana en una casa de Kg Likas, según registros judiciales.
Detalles del delito
Jaiman fue encontrado culpable del delito bajo el artículo 14(a) de la Ley de Ofensas Sexuales contra Niños de 2017, que establece una pena máxima de 20 años de prisión y azotes. El incidente ocurrió cuando Jaiman entró a la casa a altas horas de la noche, tomó a la niña por las manos y la llevó afuera. En ese momento, la niña dormía en el salón, sin ropa y cubriéndose solo con una toalla.
Jaiman liberó a la niña después de que ella gritara y luego huyó del lugar. Fue arrestado posteriormente tras una denuncia policial. Durante el juicio, Jaiman cambió su declaración a culpable y pidió clemencia, citando dificultades personales, incluyendo la reciente muerte de su padre y la necesidad de cuidar a su madre enferma y un hermano que sufrió un ictus.
Procedimiento legal y argumentos
El juez Hurman Hussain del Tribunal de Sesiones dictó la sentencia el lunes, ordenando que Jaiman cumpla la condena desde la fecha de su condena. El tribunal escuchó que Jaiman había solicitado que su condena se cumpliera desde la fecha de su arresto, pero el juez decidió de otra manera.
El fiscal adjunto Fazriel Fardiansyah Abdul Kadir instó al tribunal a imponer una sentencia disuasiva, enfatizando la gravedad del delito y la necesidad de mostrar que tales ofensas no serán toleradas. El fiscal también destacó el trauma sufrido por la víctima, señalando que Jaiman había entrado a la casa a altas horas de la noche cuando ella no llevaba ropa.
Jaiman no tuvo representación legal en el tribunal y no presentó más argumentos. La decisión del juez refleja la postura del sistema legal sobre la protección de los niños contra ofensas sexuales, con una pena máxima bajo la ley de 20 años de prisión y azotes.
Impacto en la comunidad
El caso ha generado preocupación sobre la seguridad de los niños en la región, especialmente en zonas residenciales donde tales delitos pueden pasar desapercibidos. El incidente ha motivado llamados a aumentar la conciencia y a aplicar con más rigor las leyes que protegen a los niños contra el abuso sexual.
Líderes locales de la comunidad y defensores de la protección infantil expresaron la esperanza de que la condena sirva como disuasión para otros que puedan considerar cometer delitos similares. Destacaron la importancia de educar a los padres y tutores sobre las señales del abuso sexual infantil y la necesidad de reportar estos casos con prontitud.
“Este caso es un recordatorio claro de la vulnerabilidad de los niños y la importancia de la justicia rápida”, dijo un activista local de los derechos de la infancia. “Envía un mensaje claro de que tales delitos no serán tolerados y que el sistema legal está comprometido con proteger a los miembros más vulnerables de la sociedad”.
La víctima, cuyo nombre no fue revelado en el tribunal, se reporta que está recibiendo asesoría psicológica para ayudarla a superar el trauma del incidente. El tribunal no especificó la duración de la asesoría ni los mecanismos de apoyo disponibles para la niña y su familia.
El caso también resalta los desafíos continuos que enfrentan las autoridades para prevenir y procesar delitos sexuales contra niños, especialmente en casos donde los perpetradores son conocidos por las víctimas o viven en el mismo barrio.
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