Millones de cubanos siguen sin electricidad tras un apagón nacional que comenzó el viernes y se prolongó hasta el lunes, según informó la Unión Eléctrica Nacional de Cuba (UNE), organización estatal. El colapso de la red eléctrica se atribuye a la escasez de combustible y a infraestructura envejecida, con autoridades que señalan las sanciones de Estados Unidos como factor clave de la crisis. Los apagones repetidos han generado una frustración pública inusual, con algunos residentes que salieron a las calles en protesta.
Cronología del apagón y desafíos de infraestructura
El apagón comenzó cuando la planta Antonio Guiteras, cerca de Matanzas, dejó de funcionar alrededor de las 11 a.m. del viernes, desencadenando una reacción en cadena que dejó sin energía a toda la isla. Para el lunes por la tarde, UNE informó que el 89,3 por ciento de La Habana ya tenía electricidad; Sin embargo, muchas otras regiones seguían sin luz, con UNE reportando cuatro colapsos de la red en 48 horas durante el fin de semana. Cada vez, la energía se restableció parcialmente antes de que el sistema volviera a fallar.
El sistema energético de Cuba depende en gran medida de combustibles importados, con Venezuela que suministraba anteriormente alrededor de la mitad de sus necesidades de petróleo mediante envíos diarios de 35.000 barriles; ese flujo se cortó tras las sanciones impuestas por Estados Unidos y las medidas para bloquear entregas de combustible a Cuba. Según la Agencia Internacional de Energía, en 2023 Cuba producía solo el 40 por ciento del petróleo que consume, lo que la hace cada vez más dependiente de proveedores externos.
Sanciones de EE.UU. y respuesta del gobierno cubano
Sin embargo, Washington atribuye la crisis a una mala gestión interna por parte del gobierno cubano, al que acusa de crear una «amenaza para la seguridad nacional». El gobierno cubano ha culpado a Estados Unidos por la crisis de combustible, citando las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump y la presión sobre terceros países para que dejen de enviar petróleo a Cuba. El presidente estadounidense Donald Trump también ha amenazado con impuestos a los países que sigan enviando petróleo a La Habana, y ya se han incautado algunos envíos por parte de Estados Unidos.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, declaró que la escasez de combustible es la causa principal del colapso de la red, mientras que el gobierno ha implementado medidas de emergencia para reducir el consumo de electricidad y estabilizar la red. El primer ministro, Manuel Marrero Cruz, enfatizó la necesidad de actuar con urgencia, mientras que el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Michael Waltz, instó al liderazgo cubano a «cambiar sus métodos y encender las luces para su pueblo».
Frustración pública y protestas
Los apagones han generado creciente frustración pública, con algunos residentes expresando preocupación por la falta de servicios básicos. «Es una cosa tras otra: no hay agua, no hay gas para cocinar, no hay electricidad», dijo Lidia Fernández, de 36 años, profesora. Francisco Rodríguez, de 78 años, señaló que su hogar llevaba 28 horas sin electricidad y temía una interrupción prolongada; La semana pasada, en La Habana, ocurrieron protestas esporádicas mientras los residentes exigían electricidad, golpeando ollas y sartenes y coreando consignas.
El gobierno cubano ha reprimido las manifestaciones no autorizadas, que son ilegales según las leyes del país, though Quienes participan corren el riesgo de ser arrestados. A pesar de los riesgos, la frecuencia de los apagones ha llevado a más descontento público, con algunos cubanos que critican abiertamente la incapacidad del gobierno para manejar la crisis.
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