Una orden inusual de captura y muerte fue emitida para un tiburón blanco en las costas de Australia Occidental tras un ataque fatal que mató a Greg O’Neill, según informó la BBC. El incidente ocurrió en Sorrento Beach, al norte de Perth, y ha reavivado el debate sobre cómo mantener seguros a los bañistas en Australia.

Detalles del incidente y la identidad de la víctima

Greg O’Neill fue identificado como la víctima del ataque, según informó la Australian Broadcasting Corporation (ABC); su familia lo describió como un hombre generoso, dedicado a su familia y apasionado nadador. Testigos reportaron haber visto un tiburón de 2,5 metros en el mismo momento del ataque; Jacqui Rapaic le dijo a la ABC que dos hombres estaban nadando, pero solo uno regresó a la orilla. Otra testigo dijo que vio al hombre siendo ‘aplastado’ mientras el tiburón lo ‘movía como un pez’.

Respuesta y medidas adoptadas

Las autoridades en el área de Joondalup, en Perth, donde se encuentra Sorrento, cerraron todas las playas como medida preventiva y mantendrán los cierres al menos hasta el mediodía del domingo. La costa fue patrullada el sábado por un barco de policía y un helicóptero; la ministra de Pesca, Jackie Jarvis, emitió la orden de captura y muerte ‘extraordinaria’ después de que el tiburón fuera identificado con certeza por la policía acuática antes de que se alejara. Dijo que la decisión consideró ‘circunstancias excepcionales’ y la posibilidad de recuperar evidencia para el juicio forense.

Reacción pública y esfuerzos de búsqueda

La familia de O’Neill, profundamente afectada por el duelo, visitó la playa, y los residentes rindieron homenaje con ofrendas florales en el lugar, según informó la ABC; su muerte es la tercera ataque fatal de tiburón en Australia Occidental este año y la segunda de esta semana. El equipo de captura, normalmente utilizado para etiquetar tiburones, fue desplegado el viernes para capturar al tiburón blanco sin etiqueta; sin embargo, las condiciones climáticas adversas y las agitadas aguas impidieron su uso el sábado. Jarvis no llegó a ordenar una caza masiva de tiburones, diciendo que no sería adecuado.