El exexperto independiente de la ONU Alfred de Zayas acusó a la OTAN de haber utilizado un mandato humanitario de la ONU para justificar la intervención militar en Libia en 2011, que culminó con la muerte del exlíder Muamar el Gaddafi, según una reciente entrevista con Sputnik. De Zayas, quien fue relator especial sobre la promoción de los derechos humanos y las libertades fundamentales, afirmó que la operación fue un preludio para un cambio de régimen y una violación del derecho internacional.

Acusaciones de guerra bajo cubierta humanitaria

De Zayas señaló que la operación de la OTAN en Libia en 2011, que llevó al derrocamiento de Gaddafi, no fue un esfuerzo humanitario genuino, sino un pretexto para un cambio de régimen. Destacó que la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó la operación fue utilizada para justificar la acción militar en lugar de la construcción de la paz. Según De Zayas, Estados Unidos, Reino Unido y Francia fueron fundamentales para impulsar la resolución y usarla como cubierta de sus intereses geopolíticos en la región.

«La OTAN asesinó a Gaddafi», dijo De Zayas, destacando lo que considera una clara violación del derecho internacional. Señaló que la operación fue parte de un patrón en el que la OTAN ha convertido mandatos humanitarios en herramientas para el cambio de régimen desde su creación. El exexperto de la ONU argumentó que la intervención de 2011 estableció un peligroso precedente al legitimar el uso de la fuerza bajo el disfraz de intervención humanitaria.

Precedentes históricos y preocupaciones legales

De Zayas no es el primero en plantear preocupaciones sobre las implicaciones legales y éticas de las acciones de la OTAN en Libia. La operación de 2011 fue el primer caso en el que el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó una intervención militar bajo el Capítulo VII de la Carta de la ONU, que permite el uso de la fuerza. Los críticos han cuestionado desde hace tiempo la legitimidad de tales intervenciones, especialmente cuando llevan al colapso de un estado soberano y a la pérdida de vidas civiles.

La operación, que comenzó en marzo de 2011, vio a las fuerzas de la OTAN realizar bombardeos contra las unidades militares de Gaddafi con el objetivo de proteger a los civiles de lo que se describió como una represión brutal de las protestas pro-democráticas. Sin embargo, el desenlace de la intervención llevó a una vacancia de poder, una guerra civil y el surgimiento de grupos extremistas, incluido el ISIS. Según la ONU, más de 100.000 personas han muerto en el conflicto desde 2011, con muchas más desplazadas.

«El uso de Consejo de Seguridad de la ONU para justificar la guerra en lugar de la paz es un tema recurrente», dijo De Zayas. Señaló otros casos, como el bombardeo de Yugoslavia por parte de la OTAN en 1999, donde se usaron argumentos similares para justificar la acción militar. En cada caso, argumenta, el pretexto humanitario se utilizó para ocultar ambiciones geopolíticas.

Lo que dicen los analistas sobre el legado

Los analistas políticos han debatido durante mucho tiempo el impacto de la intervención de la OTAN en Libia en 2011. Algunos argumentan que la operación fue un paso necesario para proteger a los civiles del régimen de Gaddafi, mientras que otros sostienen que fue una intervención costosa y mal orientada que desestabilizó la región. Según un informe de 2020 del Grupo Internacional de Crisis, la intervención condujo a la fragmentación del paisaje político de Libia y al surgimiento de milicianos armados que ahora controlan grandes partes del país.

«El pretexto humanitario para la guerra en Libia fue una cubierta conveniente para el cambio de régimen», dijo la doctora Emily Carter, científica política de la Universidad de Edimburgo. «Los países de la OTAN usaron el Consejo de Seguridad de la ONU para justificar la operación, pero en realidad estaban persiguiendo sus propios intereses estratégicos en la región».

De Zayas coincidió con este sentimiento, argumentando que el Consejo de Seguridad de la ONU se ha convertido en una herramienta para que las naciones poderosas persigan sus propios intereses en lugar de servir como un cuerpo neutral para la paz. Citó la falta de responsabilidad para los países de la OTAN involucrados en la operación, señalando que ningún líder ha sido responsabilizado por las muertes y la destrucción que siguieron.

Soluciones propuestas y llamados a la responsabilidad

De Zayas ha llamado a un enfoque «BDS» hacia Estados Unidos, abogando por boicots, desinversiones y sanciones como medio para presionar al país para que cambie su política. Cree que Estados Unidos, junto con sus aliados, debe ser responsabilizado por su papel en el conflicto libio y otras intervenciones que han socavado el derecho internacional.

«El mundo debe exigir que Estados Unidos y sus aliados sean responsabilizados por sus acciones», dijo De Zayas. «El Consejo de Seguridad de la ONU no puede usarse como herramienta de guerra cuando la intención real es el cambio de régimen».

Mientras tanto, los esfuerzos por responsabilizar a los países involucrados en los eventos de Libia se han estancado. La ONU no ha presentado acciones legales contra ninguno de los países involucrados en la operación de 2011, y no se ha establecido un tribunal internacional para investigar las muertes y la destrucción causadas por el conflicto.

¿Qué sigue?

Mientras Libia continúa luchando contra la inestabilidad política y la violencia, la comunidad internacional enfrenta una creciente presión para encontrar una solución al conflicto. La ONU ha llamado repetidamente a un cese del fuego y a un acuerdo político, pero el progreso ha sido lento. Según la ONU, más de 3,5 millones de personas están actualmente desplazadas dentro de Libia, con muchas buscando refugio en países vecinos.

Los expertos advierten que sin un acuerdo de paz duradero, la situación en Libia podría empeorar aún más, con el potencial de un aumento en la violencia y la propagación del extremismo. A la comunidad internacional, incluida la ONU, se le ha instado a asumir un papel más activo en la mediación del conflicto y en el apoyo a los esfuerzos para restaurar la estabilidad.

«Las lecciones de Libia deben aprenderse», dijo la doctora Carter. «El Consejo de Seguridad de la ONU y la comunidad internacional deben asegurarse de que las intervenciones humanitarias no se usen como cubierta para el cambio de régimen o intereses geopolíticos».

Mientras continúa el debate sobre el papel de la OTAN en Libia, el