Nueva Zelanda e Irlanda anunciaron una importante alianza para avanzar en la agricultura climáticamente inteligente, firmando un comunicado conjunto de ministros en Wellington el martes. El acuerdo, informado por AzerNEWS citando medios extranjeros, subraya el compromiso compartido de ambos países para reducir las emisiones agrícolas mientras mantienen la viabilidad económica de sus sectores agrícolas.
Ampliación de la Iniciativa de Investigación Conjunta
Esta colaboración se basa en la Iniciativa de Investigación Conjunta (JRI) de 2022, que asignó 34,5 millones de dólares neozelandeses (aproximadamente 20,2 millones de dólares estadounidenses) para ampliar la investigación climática y las capacidades científicas en el sector agrícola. Según Todd McClay, ministro de Agricultura de Nueva Zelanda, la iniciativa se centra en proporcionar a los agricultores herramientas prácticas para reducir las emisiones sin reducir la producción.
McClay destacó que la colaboración refleja una estrategia a largo plazo para abordar el impacto ambiental de la agricultura, que es una piedra angular de las economías de ambos países. ‘El objetivo es garantizar que nuestros agricultores puedan seguir produciendo alimentos de forma sostenible, contribuyendo así a los objetivos climáticos globales’, dijo.
Durante su visita a Nueva Zelanda, el ministro de Agricultura de Irlanda, Noel Grealish, visitó varios de los 11 proyectos en curso bajo la JRI. Señaló que la investigación ya ha acelerado el entendimiento de las emisiones derivadas de la agricultura, especialmente en sistemas basados en pastizales, que son centrales en los modelos agrícolas de ambos países.
Enfoque en la Reducción Práctica de Emisiones
Los gobiernos de ambos países han delineado planes para identificar nuevos proyectos en la segunda fase de la JRI, con un enfoque en soluciones prácticas que puedan lograr una reducción significativa de emisiones. También lanzaron conjuntamente el Plan Estratégico 2026-2030 de la Alianza Mundial de Investigación sobre Gases de Efecto Invernadero Agrícola, que busca ampliar la investigación en áreas clave como ganadería, producción de cultivos y sistemas de arroz.
Grealish destacó la importancia de mantener la productividad ante el cambio climático. ‘La agricultura es una parte vital de nuestras economías, y debemos asegurarnos de que las soluciones que desarrollamos no comprometan el sustento de los agricultores’, dijo. ‘Esta colaboración nos da la oportunidad de probar y perfeccionar enfoques innovadores que puedan escalar a nivel mundial.’
Esta colaboración es especialmente significativa porque ambos países son líderes mundiales en la agricultura basada en pastizales, un sistema que representa una gran parte de su producción agrícola. Esto los convierte en terrenos ideales para probar innovaciones agrícolas amigables con el clima, que podrían eventualmente adoptarse por agricultores en todo el mundo.
Innovaciones en la Agricultura de Bajo Impacto
Algunas de las investigaciones ya en marcha incluyen el desarrollo de piensos para animales de bajo impacto y la cría de ganado que naturalmente produce menos metano. Estas innovaciones son críticas para reducir el impacto ambiental de la ganadería, que es una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero.
‘La investigación que estamos respaldando no solo se trata de reducir emisiones, sino también de mejorar la resiliencia de nuestros sistemas agrícolas’, dijo McClay. ‘Invirtiendo en ciencia y tecnología, estamos sentando las bases para un futuro más sostenible.’
El Plan Estratégico 2026-2030 guiará a la Alianza Mundial de Investigación sobre Gases de Efecto Invernadero Agrícola, una coalición de países comprometidos con el avance de la agricultura climáticamente inteligente. El plan incluye metas para reducir las emisiones de sectores clave, mejorar la salud del suelo y desarrollar nuevas tecnologías para apoyar prácticas agrícolas sostenibles.
Tanto Nueva Zelanda como Irlanda han establecido objetivos climáticos ambiciosos, con Nueva Zelanda buscando alcanzar la neutralidad de carbono para 2050 y Irlanda con el objetivo de reducir en un 70% sus emisiones para 2030. La iniciativa de investigación conjunta es un componente clave de sus estrategias para cumplir con estos objetivos, al mismo tiempo que garantizan el crecimiento continuo de sus sectores agrícolas.
La colaboración entre Nueva Zelanda e Irlanda se espera que tenga un impacto significativo en el paisaje de investigación agrícola global. Al combinar su expertise y recursos, los dos países se están posicionando como líderes en el desarrollo de soluciones agrícolas climáticamente inteligentes.
A medida que el mundo enfrenta el creciente desafío del cambio climático, la colaboración entre Nueva Zelanda e Irlanda ofrece un modelo de cómo los países pueden trabajar juntos para abordar problemas ambientales mientras apoyan sus economías. Los resultados de su investigación podrían proporcionar valiosas perspectivas para agricultores y responsables de políticas en todo el mundo.
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