Conferencia exige justicia reparadora

Las demandas surgieron al finalizar una conferencia de tres días en Ghana, destinada a impulsar la justicia reparadora.

Esto se da luego de una resolución histórica de la ONU en marzo, que reconoció la esclavitud transatlántica como el “peor crimen contra la humanidad”, pidiendo a los miembros de la ONU que contribuyan a un fondo de reparaciones.

Contexto histórico y magnitud de la esclavitud

Aproximadamente 12 a 15 millones de hombres, mujeres y niños africanos fueron capturados y traficados a las Américas para trabajar como esclavos entre los siglos XV y XIX.

Un plan de 19 puntos fue aprobado en la conferencia “Next Steps” en la capital ghanesa, Accra.

El plan pide alivio total de deudas, la restitución de bienes culturales robados y la creación de un fondo global de reparaciones, aunque no se especificó un monto concreto. También aborda el impacto desproporcionado de la esclavitud sobre las mujeres y niñas africanas.

Respuestas internacionales y posiciones

Los líderes de la conferencia también pidieron a los países anteriormente involucrados en el comercio de esclavos que ofrezcan disculpas “completas, formales y sin condiciones”.

El presidente de Ghana, John Dramani Mahama, le dijo a los delegados: “La historia no nos pide heredar la culpa, sino heredar la responsabilidad”.

El presidente francés, Emmanuel Macron, también participó virtualmente en la conferencia, reconociendo que los esclavos fueron “deshumanizados y tratados como mercancía”.

No obstante, advirtió contra reducir las reparaciones por la esclavitud a una compensación financiera única, diciendo que no deberían verse como un “cheque escrito para dar por terminada la historia”.

La votación en la Asamblea General de la ONU tuvo lugar en marzo, con 123 votos a favor y tres en contra: Estados Unidos, Israel y Argentina, al no declarar el comercio de esclavos transatlántico como un crimen contra la humanidad.

52 países, incluyendo al Reino Unido y estados miembros de la Unión Europea, se abstuvieron.

A diferencia de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, las de la Asamblea General no son vinculantes.

El Reino Unido ha rechazado repetidamente las llamadas a pagar reparaciones, señalando que las instituciones actuales no pueden ser responsabilizadas por errores del pasado.

“Ningún conjunto de atropellos debe considerarse más o menos significativo que otro”, dijo entonces el embajador del Reino Unido ante la ONU, James Kariuki.

El embajador de Estados Unidos ante la ONU coincidió, diciendo que su país no “reconoce un derecho legal a reparaciones por errores históricos que no eran ilegales bajo el derecho internacional en el momento en que ocurrieron”.

Añadió que la resolución de la ONU era vaga sobre “quién sería el destinatario de la ‘justicia reparadora'”.

Ningún país ha pagado reparaciones a los descendientes de esclavos africanos o a naciones africanas, caribeñas y latinoamericanas afectadas.

La mayoría de las reparaciones pagadas por gobiernos se destinaron a compensar a los dueños de esclavos en el siglo XIX, y no a los que habían sido esclavizados. Esto incluye al Reino Unido. En la década de 1830. Tras la abolición de la esclavitud. El país pagó a los dueños una suma equivalente a más de 21.000 millones de dólares (16.000 millones de libras) en términos actuales.