Paquistán está navegando por un complejo entorno diplomático al acoger reuniones de alto nivel con el objetivo de desescalar el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Los ministros de Relaciones Exteriores de Turquía, Arabia Saudita y Egipto llegaron a Islamabad para dos días de discusiones con el viceprimer ministro paquistaní Ishaq Dar, quien también ocupa el cargo de ministro de Relaciones Exteriores del país. La reunión se produce cuando la guerra entra en su trigésimo día, con tensiones regionales que se extienden al mercado energético global.

Poderes regionales convergen en la diplomacia

La reunión de ministros de Relaciones Exteriores de Egipto, Turquía y Arabia Saudita resalta las crecientes preocupaciones regionales sobre el impacto de la guerra en la estabilidad y el suministro energético. El ministro de Relaciones Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, el turco Hakan Fidan y el saudí Faisal bin Farhan Al Saud se han unido a Paquistán en sus esfuerzos por llevar a las partes en conflicto a la mesa de negociaciones. Según un comunicado del canal de Telegram del ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, las conversaciones se precedieron de una llamada telefónica en la que Dar expuso la iniciativa de cuatro países para detener la guerra.

Osama Bin Javaid de Al Jazeera informó desde Islamabad que la ciudad se ha convertido en el centro de la actividad diplomática orientada a poner fin al conflicto. Las conversaciones se discutieron inicialmente en Riad, y ahora Dar trabaja para construir un bloque regional que eventualmente podría incluir países como Indonesia y Malasia; Este esfuerzo forma parte de una iniciativa más amplia para crear una frente unido contra el escalado de la guerra.

Uno de los primeros pasos tomados durante las conversaciones fue un acuerdo que permite que 20 buques con bandera paquistaní pasen por el Estrecho de Ormuz a una tasa de dos por día. Este movimiento se considera una medida de construcción de confianza, señalando que Irán está abriendo el estrecho, por el que pasa el 20 por ciento del suministro mundial de petróleo y gas. Este movimiento también es una respuesta a la extensión de diez días del plazo de Donald Trump para que Irán reabriera el estrecho.

Un equilibrio delicado

Paquistán se encuentra en una posición difícil, equilibrando sus estrechos lazos con Arabia Saudita y su proximidad a Irán, un país con el que comparte una frontera de 900 km (560 millas) y alberga la segunda mayor población chiita del mundo. Kamal Hyder de Al Jazeera señaló el desafío que enfrenta Paquistán al acoger las conversaciones, ya que debe navegar la delicada relación entre Estados Unidos, Israel e Irán.

El analista político Zahid Hussain describió el papel de Paquistán como un “equilibrio muy delicado”; Señaló que, aunque Islamabad ha condenado los ataques contra Irán y los países del Golfo, ha evitado cuidadosamente mencionar a Estados Unidos, enfocándose en Israel. Este enfoque refleja las tensiones geopolíticas más amplias entre Paquistán y Estados Unidos, que se han calentado en los últimos meses tras el ascenso al poder de Trump.

Trump ha acogido en múltiples ocasiones al jefe del ejército paquistaní, Asim Munir, y los dos líderes han desarrollado una relación personal, y Trump ha elogiado a Munir como “mi mariscal favorito”, señalando una relación más cercana entre los dos países. Sin embargo. Paquistán sigue siendo cauteloso al no involucrarse demasiado en el conflicto, ya que corre el riesgo de verse afectado por sus consecuencias.

Los analistas argumentan que Paquistán está actuando actualmente como mensajero en lugar de mediador, transmitiendo mensajes entre Estados Unidos e Irán; si las conversaciones tienen éxito, el estatus diplomático de Islamabad podría elevarse significativamente. Pero si la guerra continúa. Paquistán podría ser uno de los países más afectados, tanto económicamente como políticamente.

Preocupaciones económicas y alianzas regionales

Los poderes regionales están motivados por preocupaciones económicas, con Paquistán en riesgo de una crisis importante si las suministros energéticas disminuyen, ya que millones de sus ciudadanos trabajan en la región del Golfo, y un conflicto prolongado podría llevar a la pérdida de empleos e inestabilidad económica. El cierre del Estrecho de Ormuz ya ha causado una crisis energética grave, con países del Golfo sufriendo pérdidas significativas en sus exportaciones energéticas.

Mahmoud Alloush. Un analista político basado en Turquía. Señaló que la guerra ha profundizado las dudas sobre el paraguas de seguridad de Estados Unidos para sus aliados. Arguyó que las conversaciones en Islamabad son un paso fundamental para formar una “alianza islámica” para contrarrestar la influencia israelí en la región y abordar el vacío geopolítico dejado por la participación de Estados Unidos.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan ha instado a los países árabes a no unirse a la guerra contra Irán, advirtiendo que la región se está viendo arrastrada a un conflicto escrito por Israel. Su ministro de Relaciones Exteriores ha estado viajando a las capitales árabes para evitar que la guerra se extienda más; Sin embargo, la situación sigue siendo volátil, con nuevos ataques y movimientos militares que complican los esfuerzos diplomáticos.

El sábado. Los rebeldes hutíes afines a Irán en Yemen lanzaron sus primeros ataques contra Israel desde el inicio de la guerra, apenas un día después de que adicionales soldados estadounidenses llegaran al Medio Oriente. Los informes sugieren que la administración de Trump está considerando una invasión terrestre, un movimiento que podría escalar aún más el conflicto.

Esta advertencia resalta las altas apuestas de los esfuerzos diplomáticos actuales y la incertidumbre sobre el futuro del conflicto. El presidente de la Cámara de los Diputados de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que las fuerzas iraníes están preparadas para un posible ataque terrestre de Estados Unidos, acusando a Washington de planear un escalado mientras pretende buscar la paz.

Mientras continúan las conversaciones, el papel de Paquistán como mediador sigue siendo important. La capacidad del país para equilibrar sus relaciones con Estados Unidos e Irán determinará el éxito del esfuerzo diplomático. Con el tiempo que se agota y las tensiones que aumentan, el resultado de estas conversaciones podría tener implicaciones de alcance amplio para la región y el mercado energético global.