El portavoz del Talibán, Zabihullah Mujahid, afirmó el viernes que la fuerza aérea paquistaní atacó depósitos de combustible pertenecientes a Kam Air cerca del aeropuerto de Kandahar en Afganistán. El incidente, según se informó, dañó infraestructura crítica e hirió a dos empleados de la aerolínea privada. El ataque tuvo lugar en un momento de creciente tensión fronteriza entre Pakistán y Afganistán, donde ambos países se acusan mutuamente de albergar militantes y realizar operaciones militares en territorio ajeno.
Daños a infraestructura civil
Según funcionarios locales, el ataque causó daños por más de 600 000 dólares al depósito de combustible, que suministra combustible a Kam Air, a aviones de la ONU y a vuelos que transportan peregrinos del Hajj. Shafiullah Riaz, oficial financiero del aeropuerto internacional civil Ahmad Shah Baba en Kandahar, afirmó que la instalación es crucial para las operaciones diarias y que el daño es significativo. Dad Mohammad Popal, representante de Kam Air, confirmó que dos empleados resultaron ligeramente heridos en el incidente, y que antes del ataque se almacenaban entre 500 y 600 toneladas de combustible en el lugar.
El depósito de combustible, operado por Kamgar Petroleum, no solo sirve a vuelos comerciales, sino también a misiones humanitarias. Los residentes locales expresaron su indignación por el ataque, con Gulab, un residente de Kandahar, afirmando que los bombardeos de Pakistán se han convertido en una práctica nocturna, causando miedo en la población. Otro residente, Mohammad Nabi, coincidió en sus preocupaciones, enfatizando la necesidad de detener los ataques.
Intensificación de los enfrentamientos transfronterizos
Los recientes ataques siguen a una serie de bombardeos de las fuerzas militares paquistaníes en el territorio afgano, incluyendo una operación del 27 de febrero que objetivo Kabul y otras ciudades. El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, declaró una «guerra abierta» contra el Talibán, acusándolos de albergar terroristas globales y exportar la militancia. En respuesta, el ministerio de Defensa nacional afgano afirmó que 55 soldados paquistaníes murieron en operaciones de represalia a lo largo de la Línea Durand el 26 de febrero.
La Línea Durand, que marca el límite entre Pakistán y Afganistán, ha sido históricamente un punto de conflicto. La disputa sobre su demarcación y el regreso al poder del Talibán en 2021 han intensificado las tensiones. Pakistán ha exigido repetidamente al Talibán que contenga grupos militantes como el Talibán paquistaní (TTP), que acusa de operar desde el suelo afgano.
El TTP, surgido en Pakistán en 2007, es distinto del Talibán afgano, pero comparte vínculos ideológicos y lingüísticos. El grupo ha sido responsable de numerosos ataques en Pakistán, junto con el Ejército de Liberación del Baluchistán (BLA), que opera en la provincia rica en recursos del Baluchistán. Las zonas fronterizas de Khyber Pakhtunkhwa y Baluchistán han sido especialmente afectadas por esta violencia.
Reacciones internacionales y preocupaciones económicas
India condenó enérgicamente los bombardeos de Pakistán, especialmente aquellos ocurridos durante el Ramadán y que resultaron en víctimas civiles. El gobierno indio reiteró su apoyo a la soberanía y la integridad territorial de Afganistán, según ANI. Mientras tanto, el analista económico Mir Shakeeb Mir destacó la necesidad de estándares internacionales de seguridad en la construcción de depósitos de combustible privados, sugiriendo que estos deberían ubicarse lejos de zonas sensibles para prevenir incidentes como este.
Funcionarios afganos están trabajando para mejorar las capacidades de extinción de incendios en grandes depósitos de combustible civiles tras el ataque. Sin embargo, con la tensión que continúa aumentando, el riesgo de más acciones militares transfronterizas sigue siendo alto. Tanto Pakistán como Afganistán han estado involucrados en enfrentamientos militares continuos, sin vislumbrar una solución clara.
El ataque a los depósitos de combustible de Kam Air subraya la vulnerabilidad de la infraestructura civil en zonas de conflicto. Mientras ambos países continúan acusándose mutuamente de agresión, la comunidad internacional observa la situación con atención, preocupada por la posibilidad de una escalada adicional y el impacto en la estabilidad regional.
El ataque también destaca los desafíos económicos y logísticos más amplios que enfrentan las empresas privadas que operan en la región. El papel de Kam Air en el suministro de combustible a vuelos comerciales y humanitarios la convierte en un actor clave en el sector aéreo regional. El daño a sus instalaciones podría interrumpir operaciones y generar preocupaciones sobre la seguridad de infraestructuras similares en la zona.
Mientras que el conflicto a lo largo de la Línea Durand no muestra signos de disminución, la comunidad internacional insta a Pakistán y Afganistán a buscar soluciones diplomáticas para desescaladar las tensiones. Sin embargo, con las acciones militares que continúan, la situación sigue siendo volátil y incierta.
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