Un récord del 26% de las empresas cotizadas en China se espera que reporten pérdidas netas en 2025, según una encuesta reciente. El dato refleja crecientes desafíos económicos en el país, donde el consumo privado ha estado por debajo del 40% del PIB durante años, significativamente menor que el 50-70% observado en los países del G7.
Crisis inmobiliaria agravada por la debilidad del consumo
El sector inmobiliario, pilar de la economía china, ha estado en declive durante varios años. Según la encuesta, esta caída ha tenido efectos en cadena, reduciendo la confianza y el gasto de los consumidores. Esto ha dificultado cada vez más que las empresas de diversos sectores mantengan su rentabilidad.
Los expertos señalan la caída de desarrolladores inmobiliarios importantes como Evergrande y Country Garden como momentos clave que aceleraron la crisis. Estas quiebras llevaron a una paralización de proyectos de construcción y a una desaceleración en industrias relacionadas, incluyendo materiales y servicios.
Según la encuesta, los problemas del sector inmobiliario no solo afectaron la construcción, sino que también redujeron la demanda de bienes de consumo, agravando aún más la presión económica sobre las empresas en todo el país.
El consumo sigue siendo un desafío persistente
El consumo privado en China ha estado por debajo del 40% del PIB, a pesar de los esfuerzos del gobierno por estimular la demanda. En contraste, los países del G7 suelen tener un consumo privado que representa entre el 50 y el 70% de su PIB, lo que subraya una importante brecha en la estructura económica.
Las políticas gubernamentales destinadas a impulsar el gasto del consumidor han tenido un éxito limitado. Medidas como recortes fiscales y un aumento del gasto público no se han traducido en un crecimiento sólido del sector privado, según economistas.
El modelo económico chino, que ha dependido durante mucho tiempo de la inversión y las exportaciones, ahora enfrenta una reevaluación, ya que la demanda global por bienes chinos ha disminuido. Este cambio ha obligado a las empresas a adaptarse o correr el riesgo de quedarse atrás.
Competencia excesiva y preocupaciones sobre la deflación
La competencia excesiva en sectores clave, como la industria de vehículos eléctricos (EV), ha generado preocupaciones sobre la deflación. Con más de 100 fabricantes de vehículos eléctricos operando en China, el mercado está altamente saturado, lo que ha llevado a guerras de precios que erosionan las márgenes de beneficio.
Analistas de Eurasia Group prevén que la presión deflacionaria se intensificará en 2026, con consecuencias económicas más amplias. «Debemos todos contener la respiración», dijo The Wire China, destacando el potencial para una espiral creciente de desafíos económicos.
Las preocupaciones sobre la deflación no se limitan al sector de los vehículos eléctricos. Otras industrias, incluyendo la tecnología y la manufactura, también enfrentan una demanda decreciente y costos en aumento, lo que complica aún más el panorama para las empresas chinas.
Según la encuesta, los riesgos de una desaceleración económica prolongada están creciendo, con implicaciones no solo para China, sino también para los mercados globales. El papel del país como socio comercial importante y centro de manufactura significa que su salud económica tiene efectos directos en el comercio e inversiones internacionales.
Los analistas advierten que, sin una estrategia clara para abordar estos desafíos, la situación podría empeorar en los próximos años. El gobierno enfrenta una presión creciente para implementar medidas más efectivas para impulsar la demanda interna y estabilizar la economía.
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