Rusia lanzó un gran ataque aéreo combinado contra Ucrania en las primeras horas del 12 de febrero, utilizando 407 drones, 24 misiles balísticos y otras armas, según varios informes. El ataque se centró en Kiev. Odessa y Dnipró. Dejando al menos cuatro personas muertas y 50 heridas; las autoridades ucranianas lo calificaron como uno de los ataques de drones más grandes del conflicto.

Alcance y impacto del ataque

Según fuentes ucranianas. Incluida la administración municipal de Kiev, se utilizaron 407 drones en el ataque, un número récord desde el inicio de la guerra, as Estos estuvieron acompañados de 24 misiles balísticos y otros proyectiles. Kiev, Ternópol y Luzk fueron algunas de las ciudades afectadas, con daños reportados en edificios residenciales e infraestructura crítica — El suministro de calefacción y electricidad se interrumpió, dejando a unos 107.000 residentes sin energía, según el alcalde de Kiev, Vitali Klítschko.

Dos civiles resultaron heridos en Kiev: un hombre de 45 años con lesiones en la cabeza y en una extremidad, y una mujer de 20 años con un corte en la mano; ambos fueron hospitalizados. En otro lugar. Un edificio en el distrito de Darnytski se derrumbó parcialmente, y las autoridades temían que personas estuvieran atrapadas bajo los escombros, según Tymur Tkachenko, jefe de la administración militar de Kiev.

Contexto del ataque

El ataque ocurrió después de que fuerzas ucranianas lanzaran un ataque sorpresa a bases aéreas rusas en el interior de Rusia, destruyendo varios bombarderos estratégicos, incluidos modelos Tu-22 y Tu-95. Estos bombarderos pueden transportar armas nucleares, lo que hace que el ataque sea un golpe simbólico y militar para Rusia. El Ministerio de Defensa ruso describió el ataque a Kiev como una respuesta a “actos terroristas”, pero no confirmó si fue una represalia directa.

Según medios rusos, el ataque se dirigió a infraestructuras clave en Ucrania, incluidas instalaciones involucradas en la producción de drones y sistemas energéticos. Mientras tanto, el ejército ruso utilizó armas de largo alcance y precisión, incluido el sistema de misiles Oreshnik, que se utilizó por segunda vez en la guerra. El ataque causó explosiones en Kiev y Lvov, con una alerta aérea declarada a nivel nacional.

Impacto energético y en la población civil

El daño a la infraestructura energética de Ucrania sigue siendo grave, con casi la mitad de los sistemas de energía del país destruidos desde el inicio de la guerra. Los apagones rotativos son un fenómeno común, y el ataque más reciente interrumpió aún más el suministro de calefacción y electricidad en Kiev. En la región de Sumy, 12 edificios residenciales y dos instalaciones educativas resultaron dañadas en ataques aéreos rusos, según informes locales.

El ejército ucraniano continúa enfrentando desafíos para defenderse contra ataques masivos de drones y misiles. La guerra, ahora en su cuarto año, ha visto ciclos repetidos de escalada y pausas breves, incluida una tregua de tres días que terminó abruptamente. Los esfuerzos internacionales para mediar el conflicto se han estancado, en parte debido a la guerra entre Irán e Israel y a los cambios en las alianzas regionales.

Sin una solución a la vista, el enfoque se mantiene en mitigar las víctimas civiles y preservar las capacidades energéticas y de defensa de Ucrania. El 12 de febrero de 2026, la guerra sigue siendo uno de los conflictos más mortales y disruptivos de la historia reciente europea.