ORANGEBURG — La Universidad Estatal de Carolina del Sur restringió el acceso al campus e intensificó las medidas contra armas tras un tiroteo mortal la semana pasada. Alexander Conyers, presidente de la institución, expuso los cambios en un foro virtual el jueves e insistió en acciones concretas para evitar violencia futura.
El incidente del 12 de febrero en el complejo Hugine Suites dejó muertos a dos visitantes varones y herido a un estudiante. Las autoridades arrestaron a Khamanti Kennedy, de 18 años, y lo imputaron por asesinato, según informó la policía.
Conyers abrió la reunión con compromisos de rendición de cuentas, transparencia y refuerzos en seguridad. La universidad emitió esta semana una política revisada para visitantes. Las entradas peatonales tendrán acceso reducido y vigilado. Luces adicionales y cámaras cubrirán todos los cruces.
“Aunque somos una universidad pública, limitaremos el acceso a esta institución”, declaró Conyers. “Reduciremos significativamente el acceso, recordando que somos una universidad pública”.
Los visitantes no podrán ingresar después de las 21.00. Los estudiantes recibirán citaciones si sus invitados exceden el tiempo permitido. Habrá inspecciones aleatorias de salud, bienestar y vehículos en portones de estudiantes, profesores, personal y visitantes. Más portones facilitarán el tráfico pese a los controles, explicó Conyers.
Las inspecciones en residencias se estandarizan con búsquedas rutinarias de contrabando. El personal de vida residencial coordinará con fuerzas policiales y unidades K-9. Las armas de fuego siguen prohibidas en viviendas. Los infractores enfrentan expulsión según normas universitarias, multas de hasta 1.000 dólares y hasta un año de prisión por ley estatal.
“Cualquier estudiante sorprendido con un arma será sancionado al máximo permitido por la política universitaria y la ley estatal”, advirtió Conyers.
Las sanciones aplican mínimos consistentes por armas, visitantes no autorizados, drogas y violencia. Las patrullas policiales aumentaron su visibilidad en zonas residenciales. Personal extra vigila las 24 horas el centro comunitario de Hugine Suites.
Estas medidas buscan proteger el campus sin bloquear el acceso. “Equilibran la seguridad con un acceso razonable a la comunidad y se evaluarán continuamente por su efectividad”, afirmó Conyers. Pidió además a legisladores estatales ocho millones de dólares para seguridad.
La tensión creció tras el tiroteo. El Senado de Profesores exigió esta semana la renuncia del jefe de policía y del director financiero. Emitieron votos unánimes de censura por fallos en seguridad. La carta citó un tiroteo separado en octubre durante el regreso a casa que mató a una mujer. No hay arrestos en ese caso.
Los planes de Conyers responden directamente a esas demandas. La universidad, institución pública históricamente negra en Orangeburg, prioriza perímetros cerrados pese a su carácter público. Los portones estudiantiles permanecen abiertos todo el día. Entradas de profesores y personal operan horarios extendidos.
Las inspecciones aleatorias abarcan a todos. Los protocolos de residencias exigen barridos regulares. Las patrullas recorren nonstop las viviendas. La reforma sigue años de aumento en violencia armada en campuses de todo el país.
Conyers enfatizó revisiones continuas. Equipos de seguridad ajustarán normas según resultados. La reunión atrajo alta participación de estudiantes, profesores y exalumnos en busca de garantías tras la tragedia reciente.
Comments
No comments yet
Be the first to share your thoughts