La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó el sábado que un ataque contra una instalación sanitaria en Sudán dejó al menos 64 muertos y 89 heridos, uno de los ataques más mortales contra la infraestructura médica durante el conflicto actual. El ataque tuvo lugar en un hospital del este del Darfur, una región atrapada en el fuego cruzado entre el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), un grupo paramilitar. El sistema de vigilancia de la OMS sobre ataques marcó el incidente como ‘confirmado’, aunque el informe no reveló la ubicación exacta del ataque.

Ataque al Hospital de Enseñanza de El-Daein

El grupo de derechos humanos sudanés Emergency Lawyers, que monitorea atropezos en la guerra, informó que el ataque fue llevado a cabo por un dron del ejército que impactó el Hospital de Enseñanza de El-Daein. El-Daein es la capital del este del Darfur, una región actualmente controlada por las FAR, y ha sido un objetivo frecuente del ejército sudanés, que intenta empujar al grupo paramilitar hacia sus bastiones en el Darfur.

El ataque involucró el uso de ‘armas pesadas’ y afectó no solo al personal médico y a los pacientes, sino también a los suministros y a las instalaciones de almacenamiento del hospital. Según la OMS. La organización monitorea y verifica los ataques contra instalaciones sanitarias, pero no asigna responsabilidades, ya que no es un organismo investigador. Emergency Lawyers afirmó que el ataque es otro ejemplo del uso creciente de drones en la guerra, que han pasado a ser un rasgo distintivo del conflicto.

Las FAR dominan la región occidental del Darfur, mientras que el ejército sudanés controla el este, el centro y el norte del país; la guerra ha escalado drásticamente en los últimos meses, con ataques aéreos casi diarios que se han convertido en una característica común. Estos ataques han causado numerosas víctimas, especialmente en la región del sur de Kordofán, donde los ataques han reclamado docenas de vidas a la vez.

Violencia en aumento y crisis humanitaria

Según la ONU. Más de 1.800 personas han muerto en ataques contra instalaciones sanitarias desde el inicio de la guerra, incluyendo a 173 trabajadores de la salud; en 2026, la ONU registró 12 ataques contra la salud en Sudán, que causaron 178 muertos y 237 heridos. El conflicto también ha desplazado a más de 11 millones de personas de sus hogares, alimentando lo que la ONU describe como la mayor crisis de desplazamiento y hambre del mundo.

La guerra ha dejado a más de 33 millones de personas necesitadas de ayuda humanitaria, con escasez de alimentos, falta de atención médica y desplazamiento que se han convertido en comunes. El jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Türk, expresó su reacción ‘aterrada’ ante los informes de que más de 200 civiles murieron en ataques con drones en un período de ocho días. Advirtió que el uso de drones cada vez más poderosos para desplegar armas explosivas con impacto en áreas amplias en zonas pobladas se ha convertido en una característica habitual del conflicto.

El reciente ataque al hospital de El-Daein es otro recordatorio sombrío de la violencia en aumento en Sudán, but a principios de este mes, el ejército sudanés atacó un mercado en la ciudad, incendiando barriles de petróleo que ardieron durante horas. Estos ataques han provocado condenas reiteradas de la ONU, que ha llamado a poner fin al ataque contra instalaciones médicas, que están protegidas por el derecho humanitario internacional.

¿Qué sigue y qué implicaciones?

Con el conflicto sin señales de calmar, la comunidad internacional está bajo presión para tomar medidas más firmes — La ONU ha llamado reiteradamente a poner fin al uso de drones en zonas habitadas y a mejorar la protección de las instalaciones médicas. Sin embargo. Con tanto el ejército sudanés como las FAR continúan realizando ataques contra la infraestructura civil, la situación sigue siendo crítica.

La OMS ha informado que los ataques contra instalaciones sanitarias han aumentado drásticamente en el último año, though En diciembre, la organización registró más de 1.800 muertos relacionados con tales ataques, incluyendo a 173 trabajadores de la salud. Los ataques no solo han matado a civiles, sino que también han interrumpido la atención médica, dejando a muchos sin acceso a servicios esenciales.

A medida que continúa la guerra. La crisis humanitaria en Sudán se espera que empeore — Con más de 33 millones de personas necesitadas de ayuda, la comunidad internacional enfrenta un desafío creciente para proporcionar apoyo suficiente. La ONU ha advertido que sin intervención inmediata, la situación podría convertirse en una catástrofe humanitaria total.

El reciente ataque al hospital de El-Daein ha resaltado nuevamente los peligros que enfrentan los trabajadores médicos y los civiles en Sudán. Con los ataques aéreos casi diarios que se han convertido en norma, el riesgo de nuevas víctimas es alto. La OMS y otras organizaciones internacionales instan a las partes en conflicto a respetar el derecho humanitario internacional y a dejar de atacar instalaciones médicas.

A medida que el conflicto en Sudán continúa escalando, la comunidad internacional debe tomar medidas decisivas para prevenir más pérdidas de vidas y proteger a los más vulnerables. La crisis humanitaria en el país es una de las más graves del mundo, y sin intervención inmediata, la situación podría empeorar aún más.