China está ampliando su influencia en el Ártico, aprovechando el deshielo que abre nuevas rutas marítimas y oportunidades económicas, según datos marítimos y documentos de política recientes. A finales de 2025, el buque de contenedores Istanbul Bridge completó un viaje de 20 días desde Ningbo, China, hasta Felixstowe, Inglaterra, a través de la Ruta Marítima del Norte, un atajo que algunos funcionarios chinos llaman ‘Ruta de la Seda Polar’.

Datos del Marine Exchange of Alaska mostraron un aumento del 175% en los tránsitos por el Estrecho de Bering entre 2010 y 2024, señalando un crecimiento en el tráfico ártico. Esta tendencia coincide con mediciones satelitales que indican una disminución constante del hielo marino en el Ártico desde 1979, con la NASA reportando una reducción del 12,2% por década. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) proyecta que el Océano Ártico podría estar casi libre de hielo al menos una vez antes de 2050.

Aunque el clima en cambio en el Ártico ofrece nuevas rutas comerciales, también presenta riesgos. La navegación sigue siendo desafiante debido a las condiciones de hielo impredecibles y el clima, y las capacidades de rescate en la región aún son limitadas. China ha estado trabajando para abordar estos desafíos a través de su política ártica, detallada en un documento blanco de 2018 que sitúa al país como una ‘nación cercana al Ártico’ con intereses legítimos en la región.

El documento destaca los objetivos de China de ‘entender, proteger, desarrollar y participar en la gobernanza’ del Ártico. También llama a desarrollar rutas marítimas árticas como parte de una iniciativa de ‘Ruta de la Seda Polar’. China ha sido observadora en el Consejo Ártico desde 2013, lo que le permite participar en discusiones no vinculantes sobre temas ambientales y científicos.

El interés de China en el Ártico está motivado por múltiples factores. Económicamente, la región ofrece una alternativa a las rutas marítimas tradicionales, reduciendo la dependencia del Estrecho de Malacca. Los intereses energéticos también son significativos, con proyectos como el Yamal LNG de Rusia que involucran a socios chinos como la Corporación Nacional de Petróleo de China y el Fondo de la Ruta de la Seda.

El desarrollo científico y tecnológico es otro motor clave. China ha establecido estaciones de investigación, incluida la Estación Amarilla del Río en Svalbard, para mejorar su comprensión de las condiciones árticas. Esta investigación apoya esfuerzos para mejorar la navegación y la logística en la región.

Stratégicamente, China aprovecha la reducida accesibilidad de Rusia a los mercados occidentales tras la invasión de Ucrania en 2022. Las rutas de energía y logística rusas se dirigen cada vez más hacia Asia, fortaleciendo los lazos sino-rusos y otorgando a China un mayor peso en el Ártico.

Mientras tanto, Estados Unidos también está aumentando su presencia en el Ártico, con un plan de financiación de 8.600 millones de dólares para fortalecer su flota de buques de hielo y contrarrestar la creciente influencia china y rusa. Sin embargo, analistas sugieren que la creciente participación china en el Ártico podría permitirle posicionarse como un actor estable y multilateral en una región donde el liderazgo estadounidense está siendo probado.