El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que designa la Oficina Oval y espacios adyacentes como un monumento nacional, según informaron la BBC y Al Jazeera. La orden, firmada el jueves, busca impedir que futuros presidentes realicen cambios significativos en la emblemática sala de la Casa Blanca.

Preservación y cambios decorativos

Trump, exmagnate inmobiliario, ha modificado notablemente el aspecto de la Oficina Oval durante su segundo mandato, incluyendo la incorporación de numerosos elementos dorados. El presidente afirmó que la designación hará que sea “imposible para cualquiera destruir este increíble espacio”. La orden resalta la importancia de preservar el carácter histórico, la integridad arquitectónica y la asociación con la presidencia.

“Estamos convirtiendo esto en un monumento nacional, y no se permitirá que nadie lo toque, lo destruya, lo arranque, por estúpidos, para construir algo con una forma ligeramente diferente”, dijo Trump a los periodistas el jueves. La proclamación también menciona que líderes mundiales que han visitado la Oficina Oval la han calificado como “increíble” y “hermosa”.

Contexto legal y rol del Congreso

Aunque la designación impide alteraciones importantes, la orden no restringe la capacidad del presidente para redecorar, elegir mobiliario o hacer modificaciones operativas y de seguridad ordinarias. La Casa Blanca ya es un Monumento Histórico Nacional, pero la orden de Trump añade una capa adicional de protección.

Greg Werkheiser, especialista en preservación histórica del bufete Cultural Heritage Partners, señaló que cambios temporales como el mobiliario y la decoración normalmente dependen del criterio del presidente. También observó que la administración de Trump ha enfrentado críticas por su enfoque en otros sitios históricos de Washington, incluyendo esfuerzos para cuestionar las leyes de preservación mediante demandas.

El Congreso tiene una exención bajo la Ley de Preservación Histórica Nacional que permite a los presidentes realizar cambios en la Casa Blanca. La actual Oficina Oval existe desde la década de 1930, cuando fue concebida por el presidente Franklin D. Roosevelt. La designación busca garantizar que el espacio permanezca como un “monumento para las generaciones futuras”, según la descripción de Trump.

Reacciones políticas y públicas

La orden fue firmada el jueves, marcando la primera acción oficial de Trump tras las pérdidas de su partido en las elecciones intermedias. La medida ha generado reacciones mixtas. Algunos críticos argumentan que la administración no ha mostrado un respeto constante por la preservación histórica, citando proyectos como el arco triunfal propuesto de 76 metros cerca del Cementerio Nacional de Arlington y la controvertida construcción del salón de baile de la Casa Blanca.

Durante la campaña electoral intermedia, los demócratas criticaron las reformas de Trump en la Oficina Oval. Se informó que el expresidente Barack Obama comentó que los cambios de Trump hicieron que la Casa Blanca se pareciera a “Saddam Hussein abriendo un Cheesecake Factory”.

Trump también ha impulsado otros proyectos a gran escala en Washington, incluyendo la demolición de la Ala Este para construir un salón de baile de la Casa Blanca por casi 1.000 millones de dólares. Estas iniciativas han recibido duras críticas de legisladores opositores y del público, según encuestas recientes.

La orden de Trump podría ser revertida por una administración futura, al igual que otras acciones ejecutivas. En una orden ejecutiva anterior, Trump redujo el tamaño de dos importantes monumentos nacionales en Utah. Tras la administración del presidente Joe Biden, esos monumentos fueron restaurados a sus tamaños originales.