El presidente de Estados Unidos. Donald Trump. Sugirió que algunos empleados federales no recibirán pagos retroactivos tras el cierre del gobierno, según informó EL PAÍS. El cierre parcial del gobierno estadounidense entró en su séptimo día el miércoles, sin señales de un acuerdo entre demócratas y republicanos para financiar la administración. Trump continuó presionando a los demócratas del Senado y causando daño a sus rivales políticos.

Pagos federales en peligro

Trump indicó que no todos los empleados en licencia forzosa recibirán pagos retroactivos al regresar a trabajar. “Depende de cuáles estemos hablando. Pero en general cuidaremos de nuestros trabajadores”, dijo Trump durante una reunión con periodistas en el Oval Office, según EL PAÍS. Agregó: “Hay algunas personas que no merecen ser cuidadas; las trataremos de manera diferente”, una posible referencia a los miles de empleados federales que ha amenazado con despedir.

Horas antes, múltiples medios estadounidenses publicaron un borrador de un memorando de la Casa Blanca que argumentaba que los pagos retroactivos no están garantizados esta vez, a pesar de una ley de 2019 firmada por Trump mismo que exige dichos pagos tras cierres gubernamentales. Esa ley se aprobó tras un cierre de 34 días, el más largo de la historia estadounidense, según informó EL PAÍS.

Propuestas económicas y estrategia política

Por otro lado, Trump propuso un dividendo de 2,000 dólares por persona para los ciudadanos estadounidenses, excluyendo a quienes tienen altos ingresos, según Spiegel. El pago equivaldría a aproximadamente 1,729 euros y fue anunciado en la plataforma social de Trump, Truth Social. Describió la economía estadounidense como fuerte debido a altas tarifas arancelarias y afirmó que el país pronto comenzaría a reducir su enorme deuda.

Trump también criticó a los opositores de los aranceles, llamándolos “NARROWS”, y sugirió que el movimiento financiero era parcialmente una respuesta a las recientes victorias demócratas en elecciones estatales y municipales, lo que llevó a algunos de sus propios partidarios a cuestionar su enfoque en su base, según Spiegel. A pesar de sus afirmaciones sobre baja inflación, la tasa de inflación estadounidense sigue en 3.0 por ciento, con crecientes preocupaciones sobre el impacto de la inteligencia artificial en la economía y los costos de vivienda en ciudades como Nueva York.

Política exterior y política interna

Mientras tanto, la retórica de la política exterior de Trump ha generado respuestas de Irán. Tras las amenazas de Trump de atacar infraestructura civil iraní si el país no abría el estrecho de Ormuz, la sede central de Khatam al-Anbiya en Irán advirtió de una represalia más destructiva si tales ataques ocurrieran, según 경향신문. Específicamente, Irán mencionó como parte de su respuesta el objetivo de inversiones tecnológicas estadounidenses, puentes importantes en países vecinos y instalaciones petroquímicas.

Según IDNFinancials.com, el enfoque impredecible de Trump ha desviado la atención de Estados Unidos hacia Asia, lo que podría beneficiar a China; Bloomberg Economics estima que un conflicto sobre Taiwán podría resultar en pérdidas superiores a los 10 billones de dólares. Las rutas comerciales en el mar de China Meridional manejan alrededor de 4 billones de dólares en transacciones globales anuales. Mientras tanto, los inversores han acuñado el término TACO (“Trump Always Chickens Out”) para describir la tendencia de Trump de retractarse de sus amenazas, según IDNFinancials.com.

Estas tensiones son un tema clave en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde el potencial conflicto en Oriente Medio es una preocupación importante; Bloomberg Economics proyecta que los precios del petróleo podrían superar los 100 dólares por barril si Irán cierra el estrecho de Ormuz y ataca infraestructura energética regional.