Tulum Energy seleccionó a Scandinavian Energy Company para diseñar y construir su primera planta piloto de hidrógeno turquesa en Pesquería, Nuevo León, México. El proyecto, que se desarrollará entre 2026 y 2027, busca producir hidrógeno limpio mediante la pirólisis del metano, un proceso que separa el metano en hidrógeno y carbono sólido sin emisiones directas de CO₂. La planta piloto se espera que esté operativa para 2027 y se ubicará dentro del complejo siderúrgico de Ternium, aprovechando la infraestructura existente para reducir el impacto del proyecto.

Financiación e integración industrial

El proyecto está respaldado por una ronda de financiación de 27 millones de dólares liderada por CDP Venture Capital y TDK Ventures, con aportaciones adicionales de TechEnergy Ventures, MITO Technology y Doral Energy-Tech Ventures. La iniciativa de Tulum Energy está posicionada para apoyar la descarbonización industrial en una de las regiones clave de manufactura de México. La planta piloto se integrará con la planta de hierro directamente reducido (DRI) de Ternium, demostrando cómo la producción de hidrógeno en el lugar puede alimentar la siderurgia, la química o el transporte pesado.

Scandinavian Energy Company ha sido encargada de manejar el diseño, la adquisición y la construcción (EPC) del proyecto. Aunque la capacidad exacta no se ha revelado, la instalación se espera que produzca toneladas en cifras de un dígito por día. El diseño modular permite escalar y se proyecta que ocupe significativamente menos espacio que una instalación de electrólisis de hidrógeno verde, un factor crítico en parques industriales con espacio limitado.

Proceso técnico e infraestructura

La planta utilizará un reactor de arco eléctrico de plasma para separar el metano (CH₄) en hidrógeno (H₂) y carbono sólido a temperaturas superiores a 1.500 °C en un entorno sin oxígeno. Este proceso evita las emisiones directas de CO₂ del reactor. El diseño incluirá skids modulares de reactores, separadores de gas-sólido y sistemas integrados de recuperación de calor, con el objetivo de competir o superar la eficiencia energética de los métodos tradicionales de electrólisis.

Scandinavian Energy Company supervisará las obras civiles, la integración del proceso con las utilidades de la planta siderúrgica y la instalación de sistemas de arco eléctrico de plasma de Tenova. El proyecto también incluirá sistemas de control, suministro de materia prima (gas natural), entrega de hidrógeno para la planta de DRI y manejo del carbono. Al aprovechar la infraestructura existente de Ternium, el proyecto busca reducir los costos de construcción y operación.

El hidrógeno producido cumplirá con los estándares de calidad para el uso en la producción de hierro directamente reducido y podrá comprimirse para su transporte por tuberías. La planta también se probará para operación continua, evaluando necesidades de mantenimiento y desgaste de materiales, lo que proporcionará información clave para futuras escalas.

Implicaciones ambientales y económicas

El hidrógeno turquesa, que evita los costos de captura de carbono del hidrógeno azul y los aspectos intensivos de tierra y agua del hidrógeno verde, podría ofrecer un camino más económicamente viable para la descarbonización de procesos industriales. La ausencia de emisiones directas de CO₂ del reactor le da a la planta una clara ventaja ambiental frente a la reformación de metano por vapor, que emite alrededor de 10 kg de CO₂ por kg de hidrógeno.

No obstante, el proyecto debe manejar cuidadosamente la cadena de suministro de metano para prevenir emisiones fugitivas. La detección de fugas de primer nivel y proveedores de gas de baja emisión serán esenciales para mantener las credenciales ambientales de la planta. El carbono sólido como subproducto, que puede usarse en aplicaciones de alto valor como grafito especial o grafeno, podría servir como fuente adicional de ingresos, reduciendo los costos operativos.

Económicamente, el diseño modular y el uso reducido de tierra del proyecto pueden resultar en costos iniciales más bajos en comparación con plantas de electrólisis extensas. En zonas industriales donde el espacio es un recurso limitado, esto podría traducirse en ahorros significativos. El modelo de producción dual de hidrógeno y carbono sólido también mejora la viabilidad financiera del proyecto.

Regulación y perspectiva del mercado

México está activamente persiguiendo su transición energética, explorando el hidrógeno tanto como exportación como materia prima nacional. Aunque aún se está desarrollando un marco regulatorio dedicado al hidrógeno, los incentivos existentes para energías limpias y las redes de gas ofrecen un entorno favorable para proyectos como este. Las autoridades locales en Nuevo León han sido apoyadoras, acelerando permisos y conexiones de infraestructura para proyectos piloto.

Al ubicarse junto a un comprador importante como Ternium, Tulum Energy no solo asegura un socio de compra, sino que también convierte el piloto en un “laboratorio en vivo” para probar el rendimiento y los costos en condiciones reales. Este enfoque reduce el riesgo de escalar de piloto a producción a gran escala, un paso crucial para construir una infraestructura de hidrógeno más amplia.

El éxito del piloto dependerá de entregar hidrógeno limpio, confiable y a escala con costos efectivos. Si el proyecto cumple con sus metas, podría servir como modelo para futuras iniciativas de hidrógeno turquesa, especialmente en regiones donde la energía y el agua son limitadas. Los inversores están observando de cerca el proyecto para comparar sus gastos operativos, costos nivelados y tasa de rendimiento interno (IRR) contra proyectos similares basados en electrólisis en Estados Unidos, Europa y Asia.

Pasos futuros y desafíos

Tulum Energy y Scandinavian Energy Company se centran en alcanzar hitos clave, incluyendo la finalización mecánica, la puesta en marcha del sistema y una prueba de varios meses para recopilar datos de rendimiento. Si tienen éxito, la planta podría escalar para producir entre 20 y 200 toneladas de hidrógeno al día.

Los desafíos persisten, especialmente en garantizar que la cadena de suministro de metano sea libre de fugas y en asegurar la demanda del mercado para el subproducto de carbono sólido. No obstante, el proyecto representa un paso significativo hacia adelante en el avance de la descarbonización industrial en México y posiblemente más allá. Si la tecnología se escala como se espera, este piloto podría demostrarse como una de las rutas más viables para transformar el gas natural en una fuente de energía limpia.