STATEN ISLAND — Deborah Phelps-Seda se enjugó las lágrimas este jueves al describir el hedor fétido que invade su apartamento en Bulls Head desde principios de diciembre. El olor, similar a huevos podridos mezclados con brócoli echado a perder, ha obligado a su familia a abandonar la vivienda en repetidas ocasiones, incluyendo estancias en hoteles y con parientes.
“Solo quiero que termine esta pesadilla”, declaró Phelps-Seda. Su hijo padece asma, lo que aumenta sus temores por la calidad del aire. “¿Cómo protejo a mis hijos?”, preguntó con voz quebrada. El hedor arrecia por las noches, haciendo inhabitables los dormitorios y convirtiendo las duchas en experiencias cloacales.
La vecina Amity Nigro expresó idéntica desesperación. Su familia también ha evacuado varias veces. “Incluso en la ducha, era como bañarme en una alcantarilla”, dijo Nigro. Bomberos analizaron la casa de Phelps-Seda y descartaron fuentes internas. Los residentes exigen ahora acción municipal para identificar el origen.
El Departamento de Saneamiento de Nueva York informó que no cree que sus instalaciones causen el problema. Las operaciones allí no generan tal olor, según los funcionarios.
El Departamento de Protección Ambiental (DEP) indicó que sus equipos inspeccionaron alcantarillas en las avenidas Merrill y Graham. Encontraron infraestructura normal y colocaron dispositivos de filtrado en pozos cercanos para reducir olores. El DEP continúa el monitoreo con muestreos de aguas residuales y aire, y la pesquisa sigue abierta.
El concejal David Carr declaró que National Grid descartó una fuga de gas como culpable. Pidió al Departamento de Salud y Higiene Mental que asista al DEP, aunque sea para evaluar riesgos sanitarios. “Tal vez puedan dar una valoración de los impactos reales”, dijo Carr.
Las quejas se dispararon en las últimas semanas. Phelps-Seda señaló que el olor empeora en días ventosos, extendiéndose por el barrio. Nigro apuntó que impregna la ropa y persiste en interiores pese a ventanas abiertas y ventiladores. Ambas mujeres convocaron a vecinos a una reunión este jueves con funcionarios para exigir plazos concretos de solución.
El DEP envió equipos adicionales esta semana tras el aumento de llamadas. Pruebas de calidad del aire no detectan peligros inmediatos, pero médicos consultados por locales alertan sobre exposición prolongada. El especialista en asma de Phelps-Seda recomendó reubicación temporal hasta resolverlo.
Bulls Head se ubica entre zonas industriales y autopistas, lo que complica la búsqueda. Problemas odoríferos previos en la zona se vincularon a vertederos o fábricas, aunque ninguno coincide con este caso. Carr planea un informe conjunto de agencias la próxima semana. Residentes como Phelps-Seda prometen perseverar. “No nos iremos hasta que alguien lo arregle”, afirmó ella.
El caso resalta tensiones en los boroughs exteriores de Nueva York, donde la infraestructura saturada choca con viviendas densas. Quejas similares afectaron otros puntos de Staten Island el año pasado, resueltas solo tras presión constante. El DEP prometió actualizaciones conforme avancen los muestreos.
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