La participación de Estados Unidos en la guerra con Irán ha generado controversia, con críticos que argumentan que el gasto es imprudente y perjudicial para la estabilidad global. Según la ONU. Los 2.000 millones de dólares gastados diariamente en el conflicto podrían haber financiado un programa de 23.000 millones de dólares destinado a salvar 87 millones de vidas, según el funcionario de la ONU Fletcher. Sin embargo, el presupuesto para este programa está actualmente 10.000 millones de dólares por debajo del objetivo.
Costos económicos y humanos
El senador de Vermont, Peter Welch, llamó la decisión del presidente Donald Trump de ir a la guerra con Irán «absolutamente imprudente», ya que el presupuesto propuesto para la defensa de 2027 busca 1,5 billones de dólares, lo que representa aproximadamente un 40% más de lo que recibió este año el Pentágono. Welch destacó la carga financiera sobre las familias estadounidenses, señalando que la guerra cuesta 2.000 millones de dólares al día y que el financiamiento propuesto de 200.000 millones de dólares equivaldría a un aumento de 1.400 dólares por hogar en Vermont. Advertidió que esto llevaría a un aumento anual de 2.000 dólares en las facturas de gasolina para las familias.
Welch reconoció el servicio del Air Guard de Vermont en el Medio Oriente, pero enfatizó el impacto negativo de la guerra en las familias, empresas, agricultores y camioneros de Vermont. También señaló que el aumento del presupuesto se financiaría con recortes en el gasto doméstico, incluyendo una reducción de 73.000 millones de dólares en agencias que gestionan programas de clima, vivienda y educación.
Critica al política exterior de Trump
El senador Landry Paul criticó duramente la guerra con Irán y la inflación resultante, afirmando que los precios crecientes de combustible están «golpeando duramente a las familias estadounidenses». Advirtió que la guerra interminable y el gasto imprudente llevarían a consecuencias reales. Paul también criticó la intervención del gobierno de Trump en el Medio Oriente, argumentando que no hay evidencia suficiente de que Irán esté cerca de poseer armas nucleares. Expresó respeto por la afirmación de Trump de evitar la participación en la región, pero dijo que no quiere ver tropas estadounidenses estacionadas en Irán.
Paul criticó además el creciente déficit nacional, atribuyéndolo a la «complejidad militar-industrial». Señaló que el gobierno está considerando otro paquete de gasto en defensa, que él argumenta es un asunto de seguridad nacional. Mientras tanto, el secretario de Transporte, Shaun Donnelly, defendió el aumento de los precios del combustible, criticando a la «prensa progresista» por informar sobre el tema, mientras que el gobernador de California, Gavin Newsom, criticó a Trump por su papel en el aumento de los precios del petróleo, citando una publicación en redes sociales de 2013 en la que Trump advirtió sobre el aumento de los precios de la gasolina.
Critica de la ONU al política exterior de EE.UU.
Fletcher, un funcionario de la ONU, describió la actitud de Estados Unidos hacia la guerra con Irán como «imprudente» y advirtió que normalizar el lenguaje de la destrucción y el ataque a infraestructuras civiles viola el derecho internacional. Criticó el enfoque del gobierno de Trump en la diplomacia, comparándolo con «negociación inmobiliaria» en lugar de «diplomacia estatal», afirmando que el gobierno prioriza relaciones personales sobre marcos institucionales, aunque Fletcher enfatizó que la diplomacia estatal se basa en la certeza, la estabilidad y el proceso, contrastándolo con el enfoque del equipo de Trump.
Fletcher también señaló que, a pesar de los desafíos, ha logrado convencer al gobierno de Trump de que la ONU no es simplemente una colección de figuras burocráticas, sino una institución legítima que desempeña un papel vital en la diplomacia global. Subrayó la necesidad de evitar normalizar el discurso agresivo y las acciones que podrían fortalecer a otros autócratas en todo el mundo.
La guerra con Irán también ha tenido un impacto significativo en los precios globales del petróleo, que han fluctuado drásticamente, alcanzando casi 120 dólares por barril antes de caer a más de 79 dólares. Esta volatilidad ha agravado aún más la carga financiera sobre las familias estadounidenses, con los precios del combustible subiendo a más de 3,50 dólares por galón, el más alto desde 2024.
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