Pakistán lanzó ataques aéreos en Afganistán el domingo, objetivo de campamentos de militantes cerca de la frontera, tras una serie de atentados atribuidos a grupos basados en Afganistán, agravando las tensiones con la India sobre el nuevo gobierno afgano. Los bombardeos tuvieron lugar en un tenuous cese al fuego mediado por Catar y Turquía, que ahora ha sido roto por la violencia cruzada renovada.

Violencia creciente y respuesta de Pakistán

En las semanas previas a los ataques aéreos, Pakistán enfrentó una ola de ataques, incluyendo un atentado suicida en una mezquita chií en Islamabad el 6 de febrero que mató a 36 personas y dejó heridas a 170. Días después, un vehículo cargado de explosivos atacó una posición de seguridad en Bajaur, matando a 11 soldados y un niño, con el atacante identificado como un nacional afgano. El ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán emitió una protesta formal al Talibán el 19 de febrero, pero la violencia continuó, lo que motivó la respuesta del ejército.

El viernes, un suicida atacó una columna de seguridad en Bannu, matando a dos soldados, incluido un coronel. El ejército paquistaní lanzó entonces ataques aéreos en las provincias afganas de Nangarhar y Paktika, objetivo de lo que describió como santuarios del Talibán de Pakistán (TTP) y sus afiliados. Según las autoridades paquistaníes, los ataques mataron a al menos 80 militantes y objetivo siete campamentos a lo largo de la frontera.

Respuesta de Afganistán y reacciones regionales

El ministerio de Defensa de Afganistán rechazó las afirmaciones de Pakistán, afirmando que los ataques impactaron una escuela religiosa y viviendas residenciales, matando y heriendo a docenas, incluyendo mujeres y niños. Fuentes afganas le dijeron a Al Jazeera que al menos 17 personas murieron solo en Nangarhar. Kabul prometió una “respuesta medida y apropiada” a los ataques.

La India entró rápidamente en el debate, condenando la acción militar de Pakistán y apoyando la soberanía de Afganistán. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Randhir Jaiswal, dijo: “La India condena enérgicamente los bombardeos de Pakistán en el territorio afgano que han resultado en víctimas civiles, incluyendo mujeres y niños, durante el mes sagrado del Ramadán.” Acusó a Pakistán de “externalizar sus fracasos internos” y destacó la creciente relación entre la India y los talibanes.

Posición de Pakistán y amenaza del TTP

El ministerio de Información y Radiodifusión de Pakistán afirmó que tenía “evidencia concluyente” de que los recientes ataques fueron llevados a cabo “por disposición de su liderazgo afgano y sus operadores.” El ministerio afirmó que Islamabad había instado repetidamente a Kabul a tomar medidas contra los grupos armados que usan el suelo afgano, pero no se han tomado pasos sustanciales.

El portavoz del ejército paquistaní, Ahmed Sharif Chaudhry, advirtió en octubre que Afganistán se estaba utilizando como base de operaciones contra Pakistán y que se tomarían las medidas necesarias para proteger a los ciudadanos paquistaníes. El primer ministro Shehbaz Sharif también enfatizó la necesidad de la cooperación de Kabul para contener al TTP y otros grupos.

El TTP, que surgió en 2007, es distinto del Talibán pero comparte vínculos ideológicos, sociales y lingüísticos. Pakistán acusa al Talibán de brindar refugio al TTP, una acusación que Kabul niega. El grupo ha sido responsable de numerosos ataques en Pakistán, con el Instituto Paquistaní de Estudios de la Paz reportando 699 ataques en todo el país en 2024, un aumento del 34 por ciento con respecto al año anterior.

Dinámicas regionales y implicaciones futuras

Los expertos sugieren que los ataques aéreos de Pakistán podrían acercar aún más al Talibán e India. Abdul Basit, un académico del Centro Internacional de Investigación sobre Violencia Política y Terrorismo, dijo: “Cuanto más ataque Pakistán en Afganistán, más se acercarán Kabul y el TTP.” Reconoció el dilema de seguridad de Pakistán, señalando que el país está “entre opciones malas y peores” tras perder numeroso personal de seguridad.

Fahad Nabeel, director de la consultoría de investigación basada en Islamabad, Geopolitical Insights, argumentó que la estrategia de Pakistán debería incluir más que presión militar sobre el Talibán. Sugeriría medidas como reabrir la frontera, reanudar el comercio bilateral y compartir inteligencia operativa con aliados como China, Catar, Arabia Saudita y Turquía para aumentar la presión sobre el Talibán afgano.

La situación también ha llamado la atención sobre la creciente influencia de la India en Afganistán. El octubre pasado, el ministro de Asuntos Exteriores afgano, Amir Khan Muttaqi, visitó la India durante seis días, la primera visita de un alto funcionario talibán desde que el grupo regresó al poder en 2021. La India también reabrió su embajada en Kabul y envió ayuda a Afganistán tras un terremoto importante, gestos observados cuidadosamente en Islamabad.

El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, afirmó que la India había “penetrado” en el liderazgo talibán, sugiriendo que los lazos de Kabul con Nueva Delhi hacían menos dispuesto a cortar los lazos con el TTP. Sin embargo, no proporcionó evidencia pública para respaldar sus afirmaciones.

Con los bombardeos aéreos de Pakistán que rompieron un tenuous cese al fuego mediado por Catar y Turquía, la región ahora enfrenta una posible regresión a una violencia cruzada elevada. Los analistas advierten que la situación podría agravar aún más la inestabilidad regional, con implicaciones para la seguridad regional, el comercio y las relaciones diplomáticas.