El reportero de Al Jazeera Tohid Asadi visitó recientemente el Palacio de Golestan en Teherán, un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO que Irán afirma sufrió daños significativos debido a acciones militares de Estados Unidos e Israel en las primeras etapas del conflicto actual. El palacio. Símbolo de la arquitectura y la historia persa, fue atacado durante el primer mes de la guerra, que comenzó a finales de 2025.

Daños a un monumento cultural

El Palacio de Golestan. Construido en el siglo XIX. Es una de las estructuras más emblemáticas de Irán y fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2013. Según el ministerio de cultura de Irán, el palacio sufrió daños en sus pisos superiores y jardines durante un ataque aéreo el 12 de marzo de 2026, según informó Al Jazeera. El ataque ocurrió días después del inicio del conflicto, cuando la tensión entre Irán y una coalición liderada por Estados Unidos e Israel se intensificó rápidamente.

Oficiales de la Fundación Nacional del Patrimonio de Irán confirmaron que al menos tres alas del palacio sufrieron daños, con algunas áreas del edificio requiriendo reparaciones extensas. La fundación indicó que el costo estimado para restaurar completamente el lugar podría alcanzar los 500 millones de dólares, según Al Jazeera, but Este monto incluye no solo la reconstrucción física, sino también la preservación de los artefactos históricos que albergaba el palacio.

Asadi, quien acompañó a un equipo de ingenieros y historiadores al lugar, describió la escena como ‘deconciertante’. ‘El palacio fue una vez un faro de la cultura y la diplomacia persa’, dijo. ‘Ahora, representa el costo de la guerra sobre un patrimonio irremplazable.’

Importancia histórica y cultural

El Palacio de Golestan fue la sede de la dinastía Qajar y jugó un papel central en la modernización de Irán durante el siglo XIX; También fue el lugar donde se firmó la constitución iraní de 1925, un momento clave en la historia política del país. La arquitectura del palacio. Que combina influencias persas, otomanas y europeas, lo convierte en un monumento cultural único.

Irán ha estado preocupado por la preservación de su patrimonio cultural, especialmente en medio de tensiones crecientes con potencias occidentales. En los últimos años, el país ha enfrentado múltiples casos de daños a sitios históricos, incluyendo la destrucción de sitios antiguos en Siria e Irak, vinculados a conflictos regionales. Sin embargo, el Palacio de Golestan es el primer sitio importante de Irán en la lista de la UNESCO que ha sido directamente afectado por ataques de potencias extranjeras.

‘Este no es solo una pérdida para Irán, sino para todo el mundo’, dijo la doctora Farideh Farzan, historiadora cultural de la Universidad de Teherán. ‘El Palacio de Golestan es una pieza viva de la historia, y su daño representa una herida profunda en nuestro patrimonio humano compartido.’

Respuesta internacional y reparaciones futuras

El daño al Palacio de Golestan ha atraído la atención internacional, con la UNESCO y varias organizaciones culturales globales pidiendo una investigación sobre el incidente. La UNESCO ha declarado que la destrucción de tales sitios ‘viola el derecho internacional y los principios de preservación cultural’. La agencia también ha ofrecido ayuda para evaluar el alcance del daño y planificar esfuerzos de restauración.

Hasta ahora, Irán no ha anunciado si buscará ayuda internacional para la restauración del palacio. Sin embargo, oficiales culturales han indicado que cualquier asistencia extranjera debe ser evaluada cuidadosamente para asegurar que se alinee con los intereses nacionales de Irán y no comprometa la integridad del lugar. ‘Estamos explorando todas las opciones’, dijo un portavoz de la Fundación Nacional del Patrimonio. ‘Pero debemos proceder con precaución.’

Las reparaciones al Palacio de Golestan se esperan que tomen varios años, con evaluaciones iniciales programadas para comenzar en abril de 2026. El proceso de restauración requerirá un equipo multidisciplinario de arquitectos, historiadores y conservadores para garantizar que el palacio se preserve con precisión y seguridad.

El incidente también ha reavivado debates sobre la protección de los sitios culturales durante tiempos de guerra. Expertos argumentan que leyes internacionales, como la Convención de La Haya de 1954 para la protección de la propiedad cultural en caso de conflicto armado, deben aplicarse con más estrictura para prevenir daños similares en el futuro.

‘El Palacio de Golestan no fue un objetivo militar’, dijo Asadi. ‘Su destrucción es una violación clara de las normas internacionales y una pérdida profunda para todos nosotros.’