SANAA — Al menos 53 reclutas de fuerzas de seguridad yemeníes murieron y más de 200 resultaron heridos tras un ataque con tres misiles balísticos de los rebeldes houthi en una base de entrenamiento en la provincia de Shabwa el lunes. El ataque golpeó el campo de al-Alam en el distrito de Jardan, donde los reclutas estaban formados durante el entrenamiento, según autoridades locales.
El ataque afectó al Centro de Entrenamiento del Mártir Ahmed al-Sulaimani, una instalación que prepara a reclutas para fuerzas de seguridad internas, informaron autoridades de Shabwa. El gobernador Awad bin al-Wazir indicó que los hospitales de la provincia estaban abrumados y habían trasladado a los heridos más graves a Hadramout y Aden. Algunos de los heridos permanecen en estado crítico, añadió.
La provincia de Shabwa alberga el terminal de gas licuado de Balhaf, la mayor inversión industrial de Yemen. Un fuente militar gubernamental advirtió de que el ataque houthi podría indicar una ofensiva más amplia, similar al control que el grupo logró sobre el puerto del Mar Rojo de Mokha en septiembre. Los houthi también han cortado la carretera que conecta Shabwa con la gobernación de Bayda, bajo su control.
El presidente yemení, Rashad al-Alimi, condenó el ataque como un “acto criminal” y prometió una “respuesta firme”. También pidió a las Naciones Unidas que clasifique a los houthi como una organización terrorista extranjera. Al-Alimi subrayó que el centro de entrenamiento no era un objetivo militar, sino una instalación para preparar reclutas para tareas de seguridad, calificando el ataque como un crimen de guerra.
El portavoz militar houthi, Yahya Sarea, afirmó que los misiles apuntaban a “concentraciones enemigas saudíes” en el campamento, que, según dijo, estaban dirigidas por oficiales saudíes. También advirtió contra responder a las llamadas de reclutamiento lideradas por Arabia Saudita, acusando a la coalición de aprovechar a los combatientes yemeníes. Los houthi también afirmaron haber atacado a las Brigadas Gigantes anti-houthi en el sur de Yemen, reivindicando seis ataques separados en las zonas de al-Suqya y Ras al-Ara.
El ataque se produce en medio de un agravamiento generalizado de la guerra civil yemení, que se reactivó en julio de 2026 tras el colapso de un alto el fuego informal de cuatro años. Los houthi han intensificado los ataques contra Arabia Saudita, incluyendo golpes a aeropuertos e infraestructuras petroleras, mientras que las fuerzas pro gubernamentales han lanzado ofensivas para recuperar zonas costeras del Mar Rojo.
El gobierno yemení y las autoridades de Shabwa reportan 53 muertos y más de 200 heridos, mientras que el portavoz militar houthi ofrece una versión menos específica de “decenas de muertos y heridos”. El gobierno yemení afirma que el campamento de al-Alam era un centro de entrenamiento para reclutas, alejado de las líneas de frente, y no un objetivo militar. Los houthi insisten en que era una “concentración enemiga saudí” y un objetivo militar legítimo.
La coalición liderada por Arabia Saudita aún no ha comentado el ataque. Mientras tanto, la situación humanitaria en Yemen sigue deteriorándose, con agencias de ayuda alertando sobre condiciones cada vez peores en ciudades como Taiz, que está bajo asedio houthi.
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