El conflicto en curso entre Irán y sus adversarios regionales, incluido Estados Unidos e Israel, ha generado un debate sobre la erosión de normas internacionales que regulan el uso de la fuerza. El presidente estadounidense Donald Trump ha amenazado repetidamente con atacar la infraestructura energética de Irán, mientras que Irán ha respondido atacando instalaciones energéticas en el Golfo; estas acciones han generado preocupación sobre el orden global basado en normas, según expertos legales y organizaciones internacionales.

Desafíos legales a las normas de guerra

Luis Moreno Ocampo. El primer fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), ha argumentado que el conflicto actual viola el derecho internacional. Definió la guerra contra Irán como un crimen de agresión, un término definido en la Carta de Roma como el uso de fuerzas armadas por un estado contra la soberanía o integridad territorial de otro estado.

Moreno Ocampo destacó que los ataques a la infraestructura energética, como centrales eléctricas y depósitos de combustible, no califican como objetivos militares legítimos. Comparó la situación con los ataques de Rusia en instalaciones energéticas en Ucrania, que llevaron a investigaciones de la CPI sobre posibles crímenes de guerra. ‘Ahora pasamos de un sistema basado en normas a la ley del hombre, lo que decida hoy el presidente Trump será la norma’, dijo.

La Casa Blanca rechazó las declaraciones de Moreno Ocampo como ‘ridículas’, defendiendo las amenazas de Trump como necesarias para enfrentar un régimen ‘perverso y terrorista’, though Un funcionario de la Casa Blanca afirmó que el control de Irán sobre infraestructuras críticas y su presunta búsqueda de armas nucleares justificaban los ataques.

Impacto en la vida civil

Irán advirtió que los ataques a sus instalaciones energéticas podrían llevar a represalias contra los sistemas energéticos y de agua de sus vecinos del Golfo; Esta amenaza ha generado preocupación sobre posibles daños a infraestructura civil, especialmente en un país que ya lucha con apagones y escasez de agua.

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), al menos 40 activos energéticos en nueve países han sido ‘severamente o muy severamente’ dañados desde el inicio del conflicto. Esto incluye depósitos de combustible en Teherán y ataques a la infraestructura energética en Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y otros estados del Golfo.

Organizaciones humanitarias han advertido que los ataques a centrales eléctricas podrían tener efectos devastadores en la vida civil. La electricidad es esencial para bombear agua a las viviendas, y cualquier interrupción podría agravar crisis existentes; la Organización Mundial de la Salud ha calificado el conflicto como ‘peligroso’ y ha instado a la moderación.

Reacciones internacionales y preocupaciones

Brian Finucane, exabogado del Departamento de Estado, cuestionó la legalidad de las amenazas de Trump contra la infraestructura energética de Irán; Dijo que sería difícil justificar tales ataques bajo el derecho internacional, dado que los sitios energéticos no se definen claramente como objetivos militares.

Los bombardeos israelíes han atacado múltiples depósitos de combustible en y alrededor de Teherán, creando grandes bolas de fuego y columnas gruesas de humo; estos ataques han generado preocupaciones adicionales sobre la posible escalada de hostilidades y el impacto en la estabilidad regional.

Brian Katulis, exoficial de seguridad nacional, criticó al gobierno de Trump por señalar que los estados pueden actuar unilateralmente en asuntos internacionales, describiendo la situación actual como un retorno a un ‘jungla’ de poder sin control, donde se erosionan las normas.

Katulis argumentó que la incapacidad del gobierno de Trump para obtener apoyo internacional para proteger el Estrecho de Ormuz ha debilitado la confianza en Estados Unidos como aliado confiable. Describió el enfoque del gobierno como ‘diplomacia de barco de fuerza’, enfocándose en la fuerza en lugar de la diplomacia.

La Casa Blanca rechazó estas críticas. Afirmando que Trump ha restaurado la dominancia global de Estados Unidos y está protegiendo al país y a sus aliados de la amenaza de un Irán armado con armas nucleares. Los funcionarios señalaron que los gobiernos anteriores no habían logrado contener las ambiciones nucleares de Irán y permitieron que el régimen desarrollara capacidades destructivas.

A medida que el conflicto continúa. La comunidad internacional sigue dividida sobre la legalidad y las consecuencias de los ataques. El Consejo de Seguridad de la ONU condenó los ataques de Irán contra sus vecinos del Golfo, pero los críticos argumentan que la aplicación selectiva del derecho internacional por el Occidente socava su credibilidad.

La situación destaca la creciente tensión entre la soberanía estatal y las normas internacionales. A medida que el conflicto se desarrolla, las acciones de Estados Unidos, Israel e Irán probablemente definirán el futuro del derecho internacional y el orden basado en normas.