Conforme se acerca al final de su mandato, Macron enfrenta llamados para iniciar una discusión formal sobre cómo abordar las herencias de la esclavitud en la sociedad francesa. Esto ocurre en medio de crecientes tensiones políticas sobre el racismo y el auge del bloque de extrema derecha antes de las elecciones presidenciales de 2027. Un punto clave de controversia es la reciente abstención de Francia en una votación de la ONU que describió la trata atlántica de esclavos como el ‘crimen más grave contra la humanidad’ y pidió reparaciones como medio para ‘remediar errores históricos’, según The Guardian.
Voto de la ONU y consecuencias diplomáticas
Francia, junto con el Reino Unido y otros países europeos, se abstuvo en la votación del 2024 en la Asamblea General de la ONU, una decisión que enfureció a muchos países en África, Asia y las Américas. La resolución fue aprobada con 123 votos a favor, 52 abstenciones—que incluyeron a todos los países de la UE—y tres votos en contra: Argentina, Estados Unidos e Israel, ya que el texto etiquetaba explícitamente la trata atlántica de esclavos como el ‘crimen más grave contra la humanidad’ y solicitaba reparaciones en varios ámbitos. La historiadora francesa Myriam Cottias. Experta en la esclavitud caribeña, criticó la abstención como un error, según Mediapart.
Responsabilidad histórica y reacción pública
Francia fue el tercer mayor traficante de esclavos entre los siglos XVI y XIX, después de Portugal y Gran Bretaña; el país fue responsable de secuestrar y esclavizar aproximadamente el 13% de los 13 a 17 millones de hombres, mujeres y niños forzados a abandonar África. Victorin Lurel. Senador de Guadalupe. Escribió una carta abierta a Macron, afirmando que la abstención había sido un ‘error moral, histórico, diplomático y político’ y que Francia había ‘manchado’ su imagen internacional. Mientras tanto, Dieudonné Boutrin, descendiente de africanos esclavizados y director de la Federación Internacional de Descendientes de la Historia de la Esclavitud, es uno de los que piden un diálogo sobre justicia reparatoria.
Boutrin trabaja junto a Pierre Guillon de Princé, descendiente de dueños de barcos de esclavos del siglo XVIII en Nantes, quien recientemente emitió una disculpa formal por el papel de sus antepasados en el transporte de unos 4.500 esclavos africanos al Caribe, al menos 200 de los cuales murieron en el trayecto. Este gesto resalta los crecientes esfuerzos personales e institucionales para confrontar el pasado colonial de Francia.
25.º aniversario y impulso político
Con el 25.º aniversario de la ley francesa de 2001 que reconoció la trata de esclavos como un crimen contra la humanidad a la vista, el Palacio del Elíseo está organizando un evento el 21 de mayo para conmemorarlo. La exministra de Justicia Christiane Taubira, quien promovió la ley, está previsto que asista, junto con líderes extranjeros de múltiples continentes. Funcionarios cercanos a Macron sugieren que ‘no habrá tabúes’ en su discurso, y que abordará ‘el tema de las reparaciones’, según Mediapart.
La ley, promulgada el 21 de mayo de 2001, hizo de Francia el primer país en reconocer formalmente la trata de esclavos y la esclavitud como crímenes contra la humanidad. Aunque el gobierno aún no ha delineado una estrategia reparatoria clara, el aniversario próximo ha añadido impulso a las llamadas para un diálogo nacional más concreto sobre el tema. A medida que aumenta la presión de la sociedad civil, historiadores y grupos de la diáspora, la respuesta de Macron será observada de cerca tanto por audiencias nacionales como internacionales.
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