La ofensiva militar israelí en el sur de Líbano ha generado una grave crisis humanitaria, con madres que cuidan a sus recién nacidos en condiciones marcadas por el miedo, la escasez y el acceso limitado a la atención médica. Hawraa Houmani, una madre de 29 años de un pueblo del sur de Líbano, estaba embarazada de nueve meses cuando los bombarzos israelíes la obligaron a huir con su familia. Ahora, está cuidando a su hijo recién nacido, Ali, en un refugio improvisado en una escuela en Beirut, luchando por encontrar una atención médica adecuada para el bebé en medio del caos.

Lucha por cubrir necesidades básicas

Según Al Jazeera, Houmani es una de las muchas madres en Líbano que cuidan a sus recién nacidos en condiciones extremas. La ofensiva militar israelí, que comenzó a principios de 2026, ha desplazado a más de 1.2 millones de personas, de las cuales más de 300,000 han buscado refugio en Beirut y otras ciudades. Muchas de estas familias desplazadas, incluida Houmani, no tienen acceso a servicios médicos regulares, agua potable o electricidad estable. La ONU ha advertido que la situación empeora, con escasez de suministros esenciales como fórmula infantil, pañales y equipos médicos que se han vuelto cada vez más comunes.

Houmani describió su experiencia en una reciente entrevista: ‘Dije a mi hijo en un hospital que estaba bajo ataque. Tuve que salir con mi bebé en los brazos, sin saber a dónde iríamos. Ahora, intento alimentarlo y mantenerlo a salvo, pero cada día es una lucha’. Actualmente, se encuentra en una escuela convertida en un refugio temporal, donde docenas de familias se apiñan en espacios pequeños con recursos limitados.

Los profesionales médicos en Beirut han notado un aumento significativo en el número de bebés que llegan con complicaciones de salud. ‘Estamos viendo más casos de desnutrición, infecciones y retraso en el desarrollo en recién nacidos’, dijo la doctora Layla Khoury, pediatra en un clínica local. ‘La falta de acceso a una atención médica adecuada pone a estos bebés en un grave riesgo.’

Ayuda humanitaria y respuesta gubernamental

Organizaciones humanitarias internacionales han estado trabajando para brindar alivio a quienes han sido afectados por el conflicto, pero la magnitud de la crisis ha superado los esfuerzos locales y globales de ayuda. El Programa Mundial de Alimentos informó que más de 400,000 personas en Líbano ahora enfrentan graves escaseces de alimentos, con las madres que cuidan a recién nacidos especialmente vulnerables a la desnutrición. ‘Estamos tratando de distribuir fórmula infantil y otros suministros esenciales, pero la demanda es mucho mayor de lo que podemos proporcionar’, dijo un representante del PMA en Beirut.

El gobierno libanés ha reconocido la creciente crisis y ha solicitado apoyo adicional a sus socios internacionales. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, con muchas familias, como la de Houmani, dejadas para cuidarse solas. ‘Estamos haciendo lo mejor que podemos, pero no es suficiente’, dijo Houmani. ‘Solo quiero que mi hijo esté sano y a salvo, pero no sé cuánto tiempo más podremos seguir así.’

El conflicto también ha interrumpido la rutina normal de cuidar a recién nacidos, con muchas madres que no pueden salir de sus refugios para acceder a la atención médica. En algunos casos, las madres son obligadas a dar a luz en condiciones inseguras, con acceso limitado a personal médico capacitado. ‘Es una crisis que afecta cada aspecto de la vida, desde el nacimiento hasta la supervivencia’, dijo una comadrona local, quien pidió no ser nombrada por miedo a represalias.

Vista al futuro

Mientras continúa la ofensiva militar israelí, la situación humanitaria en el sur de Líbano y Beirut se espera que empeore aún más. Las agencias de ayuda internacional advierten que el conflicto podría llevar a una crisis completa de salud y nutrición si no se proporciona más apoyo. La ONU ha llamado a un cese inmediato de las hostilidades y un aumento del acceso a la ayuda humanitaria, pero el progreso ha sido lento.

Para madres como Houmani, el desafío de cuidar a sus recién nacidos en una zona de guerra es una realidad diaria. ‘Cada día es una batalla para mantener a mi hijo con vida’, dijo. ‘Solo espero que esto termine pronto para poder darle una vida normal.’

La situación probablemente seguirá inestable en las próximas semanas, sin vislumbrar un fin claro al conflicto. A medida que el número de personas desplazadas continúe aumentando, la necesidad de asistencia humanitaria urgente se vuelve más urgente. Por ahora, madres como Houmani están haciendo lo mejor que pueden para cuidar a sus recién nacidos frente a una adversidad abrumadora.