Corea del Sur y Taiwán enfrentan presión creciente por el alza en los precios del gas licuado (GLP), causada por interrupciones en el suministro en el Medio Oriente, según analistas de MUFG Bank. En una nota de investigación emitida el jueves, el analista Lloyd Chan señaló que ambos países enfrentan riesgos elevados debido a los precios altos del gas, derivados de su dependencia de importaciones y el rol significativo que juega el gas natural en su mezcla de generación eléctrica.

Dependencia de importaciones y generación eléctrica

Chan señaló que tanto Corea del Sur como Taiwán importan casi toda su demanda de gas, con el gas natural representando una proporción relativamente alta de su generación eléctrica. Esto los hace especialmente vulnerables a aumentos sostenidos en los precios del GLP.

Los precios del GLP han subido bruscamente tras el cierre de la planta de exportación de GLP más grande de Qatar, tras ataques iraníes. Qatar, uno de los principales exportadores de GLP del mundo, junto con Estados Unidos y Australia, representa alrededor del 20 por ciento del comercio global de GLP. Aproximadamente el 86 por ciento del volumen de GLP que pasa por el Estrecho de Ormuz se envía a Asia, con China, India, Taiwán y Corea del Sur representando alrededor del 60 por ciento de esos flujos.

Cualquier interrupción prolongada en este corredor de transporte crítico podría tensar las condiciones de suministro para los principales compradores asiáticos que ya enfrentan mercados energéticos volátiles. Aunque los precios del petróleo no han alcanzado los niveles extremos vistos durante la guerra entre Rusia y Ucrania, el movimiento más pronunciado en los mercados de GLP representa un riesgo inflacionario más directo para economías dependientes de importaciones en la región.

Implicaciones para la política económica y monetaria

Para Corea del Sur y Taiwán, los precios más altos del GLP podrían afectar las tarifas eléctricas y los precios generales del consumidor, complicando el panorama de la política monetaria. Chan sugirió que el riesgo creciente de inflación impulsada por la energía podría mantener a ambos bancos centrales, el Banco de Corea y el de Taiwán, cautelosos, limitando así su capacidad para relajar la política monetaria incluso si la crecimiento económico se desacelera.

El índice bursátil de referencia de Corea del Sur, el KOSPI, ya ha caído bruscamente en las últimas dos sesiones, reflejando preocupaciones de los inversores sobre el impacto de los costos energéticos más altos en las márgenes corporativas y la demanda interna. Para economías orientadas a la exportación como Corea del Sur y Taiwán, un período prolongado de precios elevados del GLP podría comprimir los balances comerciales, presionar las monedas y aumentar los costos de producción para fabricantes, especialmente en sectores intensivos en energía como los semiconductores e industria pesada.

Disparidades regionales y perspectiva futura

El impacto no es uniforme en toda Asia. Por ejemplo, Malasia podría beneficiarse de los precios más altos del petróleo, dada su condición de exportador neto de energía, con un mejoramiento en los términos de intercambio que podría apoyar al ringgit, según el informe de MUFG.

No obstante, para gran parte de Asia del Norte, la combinación de interrupciones en el Golfo Pérsico y la dependencia pesada de importaciones de gas subraya la exposición estructural de la región a shocks energéticos geopolíticos. Si los precios del GLP permanecen elevados, el impulso inflacionario resultante podría reducir el margen de maniobra para la política, justo cuando los riesgos para el crecimiento global comiencen a aumentar.

Los analistas están observando de cerca la situación, con implicaciones a futuro que sugieren que tanto Corea del Sur como Taiwán podrían necesitar considerar estrategias de diversificación energética a largo plazo. La posibilidad de nuevas interrupciones en el Medio Oriente, junto con los mercados energéticos ya tensos, podría llevar a mayor volatilidad en los próximos meses. El informe destaca que la situación actual resalta la necesidad de que las economías asiáticas reduzcan su dependencia del GLP importado y exploren fuentes alternativas de energía para mitigar futuros shocks.