El presidente estadounidense Donald Trump instó el 13 de enero a los iraníes a seguir protestando y prometió ayuda que nunca llegó. Hasta el 15 de febrero, la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA) registró 6.508 muertos entre manifestantes, incluidos 226 niños, según un artículo de opinión publicado en ynetnews.com.

El texto compara con fallos históricos de Estados Unidos frente a Teherán. Durante la revolución iraní de 1979, la hesitación estadounidense permitió el ascenso de la República Islámica. Décadas de sanciones y ataques puntuales no frenaron las ambiciones nucleares ni la agresión regional de Teherán, escribe el autor.

Trump autorizó en 2020 el ataque con dron que mató al general iraní Qassem Soleimani, pero tales acciones aisladas resultaron insuficientes. “Estados Unidos debe finalmente elegir la guerra en vez de la vergüenza, o vendrá una guerra peor”, afirma el artículo con crudeza.

Acusa a Washington de repetir errores al alentar protestas sin respaldo. Las autoridades iraníes ocultan la magnitud de su represión, calificada como “teocracia medieval”. Las manifestaciones estallaron a finales de 2019 por subidas de precios de combustible y crisis económica.

Las fuerzas de seguridad respondieron con fuerza letal y detuvieron a miles. HRANA documentó las muertes mediante testimonios oculares, registros hospitalarios y otras fuentes. Funcionarios iraníes disputan las cifras y reportan números mucho menores.

El artículo rechaza la diplomacia como ingenua. Las negociaciones nucleares bajo Barack Obama y Joe Biden produjeron acuerdos temporales sin frenos duraderos. Teherán enriqueció uranio a niveles cercanos a grado armamentístico, según informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

Israel, blanco frecuente de proxies iraníes, realizó operaciones encubiertas y bombardeos, pero el autor insiste en que solo un compromiso militar total de Estados Unidos desmantelará el programa. En 1980, Irak invadió Irán con apoyo tácito estadounidense, pero Washington se mantuvo al margen.

El atentado de 1983 contra barracas en Beirut, por milicianos respaldados por Irán, mató a 241 militares estadounidenses. Tales episodios generaron desprecio por la determinación norteamericana, según el texto. El tuit de Trump llegó en medio de tensiones elevadas.

Irán derribó un dron estadounidense y atacó petroleros en el Golfo. Su administración aplicó sanciones de “máxima presión” que asfixiaron la economía iraní. Aun así, las protestas persisten por represión y penurias.

El artículo advierte de riesgos de escalada. Aliados de Irán como Hezbolá en Líbano, hutíes en Yemen y milicias en Irak podrían desatar caos mayor. Un Irán nuclear emboldenería ataques contra Israel o bases estadounidenses.

Solo “acción militar sostenida”, no retórica, evitará esto, concluye el autor. Críticos de la intervención militar citan los pantanos de Irak y Afganistán, que costaron billones y prestigio. El texto los descarta como medias tintas.

Campañas dirigidas contra sitios nucleares y líderes iraníes ofrecerían un camino más limpio. Irán niega buscar armas atómicas y defiende su programa como pacífico. La inteligencia estadounidense evalúa que Teherán podría producir material fisible en semanas si decide.

La administración Biden busca diálogos indirectos vía Omán, pero el avance se estanca por desconfianza mutua.