El presidente de Estados Unidos. Donald Trump. Prometió ‘abrir’ China. Pero expertos sugieren que un acuerdo comercial con concesiones limitadas es más probable que un acuerdo de ruptura. Oficiales anteriores del Representante Comercial de Estados Unidos cuestionan si Pekín aceptará medidas que dañen sus propios intereses, mientras que el enfoque transaccional de Trump podría limitar la cooperación estratégica a largo plazo.

La promesa de Trump de ‘abrir’ China y la desconfianza

El discurso reciente de Trump se ha centrado en ‘abrir’ China a través del comercio y otras medidas, pero los analistas son escépticos sobre la posibilidad de un gran avance. Según David Elms. Experto en políticas comerciales: ‘¿Qué ofrece? — Poco, en gran parte porque Trump ve la relación bilateral como una en la que Estados Unidos ha sido justo y China no.’.

El enfoque calculador de China sobre las concesiones

Un ex funcionario del Representante Comercial de Estados Unidos, Reade, señaló que el presidente Xi Jinping no aceptaría ninguna medida que ‘dañe los intereses chinos en ningún sentido’. En cambio, China podría ofrecer concesiones simbólicas, como la eliminación de barreras comerciales para la carne vacuna estadounidense. ‘Podría comprar bienes que necesita de Estados Unidos’, dijo Reade, añadiendo que si permite la compra de productos tecnológicos estadounidenses, lo hará solo porque los necesita ahora. Esto no interfiere con el objetivo estratégico de China de reducir su dependencia de la tecnología estadounidense a largo plazo.

Trump 2.0 y la esfera geopolítica

El regreso de Trump a la Casa Blanca indica un cambio en las relaciones entre Estados Unidos y China, con su segundo mandato esperado para ser más transaccional y menos predecible. Sobre la base del enfoque agresivo de su primer mandato, Trump 2.0 se espera que intensifique las confrontaciones comerciales, aumentando aranceles y sancionando empresas chinas para impulsar la autosuficiencia económica estadounidense. Sin embargo, este enfoque podría dejar poco margen para alianzas estratégicas a largo plazo, dificultando la previsibilidad de las políticas de Estados Unidos.

Según China Briefing, el enfoque de Trump en los intereses inmediatos de Estados Unidos podría obstaculizar el desarrollo de estrategias diplomáticas tradicionales. Mientras maneja un entorno político caótico, China tendrá que adaptarse rápidamente a un presidente estadounidense que prioriza victorias a corto plazo sobre la cooperación a largo plazo. Esta dinámica en evolución no solo redefinirá las relaciones entre Estados Unidos y China, sino que también influirá en la esfera geopolítica global más amplia.