El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió que los ataques contra Irán solo están comenzando, mientras el ejército continúa con operaciones bajo ‘Operación Furia Épica’, con más de 50.000 efectivos involucrados. Según oficiales del Pentágono, el ejército estadounidense ya ha atacado 3.000 objetivos dentro de Irán, mientras la guerra entra en su segunda semana.

Escalada y objetivos militares

Durante una entrevista con el periodista de CBS News, Major Garrett, Hegseth enfatizó que Estados Unidos no está cerca de concluir la campaña contra Irán. Rechazó la idea de que la misión esté casi terminada, como sugirió el presidente de la Cámara de Representantes, diciendo: ‘No estamos colgando una bandera de misión cumplida como George W. Bush en un portaaviones.’

Hegseth destacó la poderosa capacidad militar de Estados Unidos e Israel, llamándolos ‘los dos ejércitos aéreos más poderosos del mundo’. Señaló que el uso de bombas de gravedad, incluyendo municiones de 500, 1.000 y 2.000 libras, apenas ha comenzado. ‘No hemos empezado realmente a iniciar ese esfuerzo de la campaña’, dijo, añadiendo que esta fase mostrará el alcance completo de los objetivos.

Cuando se le preguntó sobre qué significaría una ‘rendición incondicional’ de Irán, Hegseth dijo que implicaría que Irán se volviera ‘inoperante en combate’ y tuviera ‘ninguna opción más que rendirse’. Señaló que los términos de la rendición serían establecidos por el presidente Donald Trump, quien, según él, prioriza los intereses estadounidenses por encima de todo.

Orígenes del conflicto

La participación del ejército estadounidense en Irán se atribuye, en parte, a inteligencia proporcionada por Israel. El 23 de febrero, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, supuestamente compartió información sobre la ubicación del líder supremo de Irán, Ali Khamenei, y su círculo íntimo. Estados Unidos confirmó esa información a través de la CIA, lo cual algunos analistas dicen que fue el detonante del conflicto actual.

A pesar de algunas críticas de que Estados Unidos fue arrastrado al conflicto por Israel, Hegseth defendió el enfoque del gobierno. ‘Estoy en la habitación todos los días y veo cómo opera el presidente Trump’, dijo. ‘Lo primero son Estados Unidos, los estadounidenses y los intereses estadounidenses.’

En cuanto al cronograma del conflicto, Hegseth rechazó preocupaciones de que la guerra se lanzara en una oportunidad en lugar de una amenaza inminente. ‘Nos han estado matando durante 48 años’, dijo, refiriéndose a la hostilidad continua de Irán y sus ambiciones nucleares. Señaló que, a pesar de la afirmación de Estados Unidos de haber destruido la infraestructura nuclear de Irán en junio, los monitores internacionales estiman que Irán aún posee más de 970 libras de uranio casi de grado bomba.

Hegseth fue preguntado si Estados Unidos podría alcanzar sus objetivos sin localizar y extraer el uranio altamente enriquecido. Respondió que hay ‘muchas formas diferentes’ de atacar las ambiciones nucleares de Irán, incluyendo el uso de capacidades de misiles convencionales para contrarrestar su chantaje nuclear.

Incertidumbres estratégicas y preocupaciones sobre inteligencia

Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses operen dentro de Irán, Hegseth se negó a confirmar o negar la presencia de tales fuerzas. ‘No te diría eso si lo hiciéramos’, dijo. Sin embargo, enfatizó que Estados Unidos se reserva el derecho de tomar cualquier acción necesaria, ya sea con ‘pies en la tierra’ o no.

CBS News informó que tres fuentes indicaron que Rusia está proporcionando inteligencia a Irán sobre las posiciones y movimientos de Estados Unidos. Hegseth abordó la preocupación, diciendo: ‘Estamos rastreando todo. Nuestros comandantes están al tanto de todo’. Añadió que el presidente Trump tiene ‘un talento para saber cómo mitigar esos riesgos.’

Los comentarios de Hegseth sugieren que Estados Unidos está preparándose para un compromiso prolongado con Irán, uno que podría involucrar múltiples fases y ajustes estratégicos. ‘Estamos dispuestos a ir tan lejos como sea necesario para tener éxito’, dijo, enfatizando que la administración no revelaría detalles operativos al enemigo ni a la prensa.

El conflicto tiene implicaciones significativas para la estabilidad regional, con el potencial de involucrar a otras potencias globales y agravar aún más las tensiones en el Medio Oriente. Mientras el ejército continúa con sus operaciones, la comunidad internacional observa atentamente los acontecimientos, con muchos analistas prediciendo que la situación podría evolucionar hacia un conflicto a largo plazo.