UEFA no dudó en expresar su reacción tras confirmarse que la FIFA cancelaba su plan para vender una participación en la Copa del Mundo a inversores privados. En un comunicado oficial publicado el sábado, el organismo rector del fútbol europeo celebró el giro de rumbo, pero enfatizó que el episodio causó un daño duradero en su relación con Gianni Infantino. El comunicado señaló que “el liderazgo actual de la FIFA no solo ha perdido la confianza de UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol”.

UEFA exige responsabilidad

El comunicado no se limitó a expresar decepción, sino que calificó la situación como una ruptura de confianza que exige consecuencias. UEFA criticó el asunto, afirmando: “No podemos seguir así con esquemas secretos con plazos acelerados, ideados por personas anónimas y de dudoso beneficio para el fútbol. Debemos identificar a los responsables y exigirles responsabilidad”; La organización dejó claro que no considera el paso atrás de la FIFA como el final del asunto.

UEFA anuncia plan de revisión

UEFA también anunció su intención de trabajar con sus asociaciones miembros y otras confederaciones en las próximas semanas para examinar cómo se permitió que la propuesta avanzara tanto como lo hizo. La revisión se describirá como algo que debe ser “exhaustiva y fundamental” con “ninguna opción excluida”, while El plan había sido rechazado unánimemente por las asociaciones nacionales de UEFA, junto con CONCACAF y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC).

La propuesta de la FIFA y su rechazo

La propuesta que generó la crisis fue la FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva empresa que la FIFA deseaba crear para gestionar los derechos comerciales y de eventos relacionados con sus competencias más importantes, incluida la Copa del Mundo. El plan habría incluido a inversores privados para adquirir una participación minoritaria en esa estructura, con J.P — Morgan valorando la empresa en unos 20.000 millones de dólares y el acuerdo buscando recaudar unos 4.200 millones de dólares.

En cambio, Infantino prometió aumentar inmediatamente el bono anual que cada federación miembro recibe de 8 millones a 20 millones de dólares. La propuesta dio a las 211 asociaciones miembros de la FIFA un margen de tiempo muy ajustado para emitir su opinión, aunque fue rápidamente rechazada por UEFA, y pronto imitada por CONCACAF y la AFC, lo que privó al proyecto de una parte significativa de los votos desde el principio. El plan colapsó tras la oposición creciente de múltiples organismos continentales y la renuncia del consejero principal de Infantino, Carlos Cordeiro.

A pesar del tono enérgico de su comunicado, UEFA presentó el resultado como una victoria compartida para el deporte, más que una victoria sobre la FIFA en sí; la organización lo calificó como “una victoria para todo el fútbol” mientras advertía que “la tarea de reconstruir la confianza en la FIFA apenas comienza”.