Argentina estableció un nuevo récord de producción de crudo mensual, alcanzando 4.262.675 metros cúbicos en enero, según datos oficiales citados por medios locales. Esto supera el anterior máximo de 4.245.403 metros cúbicos registrado en diciembre de 2025, marcando un aumento significativo en la producción energética del país.

El incremento se debe principalmente al rápido desarrollo de fuentes no convencionales de petróleo, especialmente en la formación de esquisto Vaca Muerta. Según el Ministerio de Economía, la producción promedio diaria de petróleo del país alcanzó los 882.200 barriles en enero, representando un aumento del 16,5% interanual. La producción en Vaca Muerta subió un 35,5% en comparación con el mismo periodo de 2025.

La provincia de Neuquén, hogar de la mayor parte de la producción de esquisto del país, aportó el 69,7% del total nacional, con una producción de 2.971.259 metros cúbicos. Esto marca un crecimiento interanual de aproximadamente el 32%, según datos de la Secretaría de Energía.

En contraste, las provincias tradicionales productoras de petróleo experimentaron caídas. Chubut registró una caída del 6,5% en la producción, mientras que Santa Cruz y Mendoza registraron descensos interanuales del 21,5% y el 10,6%, respectivamente. Río Negro, aunque sigue siendo un productor menor, logró un aumento anual del 7% en la producción.

El auge en la producción de petróleo de Argentina coincide con el alza de los precios globales del petróleo, que han superado los 80 dólares por barril debido a la escalada de tensiones entre Irán e Israel. Según EFE, el crudo Brent cerró por encima de los 81 dólares el martes, y al miércoles se negociaba cerca de los 82,50 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se mantuvo alrededor de los 75 dólares por barril.

Los analistas señalan el Estrecho de Ormuz como un factor clave en el aumento de precios. Este pasaje marítimo crítico maneja alrededor del 20% del petróleo y gas transportado por vía marítima en el mundo, y la incertidumbre sobre su seguridad ha llevado a mayores primas de riesgo y costos de flete. Reuters informó que los operadores están observando de cerca señales de posible desescalada en la región.

El Ministerio de Energía señaló que el aumento de la producción de petróleo del país brinda tanto oportunidades como desafíos. Los precios globales más altos pueden impulsar significativamente las ganancias por exportaciones, especialmente para los productores de esquisto. Sin embargo, también generan preocupaciones sobre el posible aumento de los precios domésticos de combustible y los costos logísticos, ya que el crudo es un componente clave para determinar los precios al por menor de combustible en el país.

Los medios locales han destacado la posibilidad de renovadas discusiones sobre ajustes en los precios domésticos de combustible, ya que un aumento sostenido del crudo Brent podría afectar rápidamente el costo de la gasolina y el diésel en la bomba. Esta dinámica plantea un desafío económico complejo para Argentina, que ya lucha con la inflación y la presión cambiaria.

Con una inversión continua en la formación de esquisto Vaca Muerta, se espera que la producción de petróleo de Argentina permanezca sólida en los próximos meses. Sin embargo, el país deberá equilibrar los beneficios de mayores ingresos por exportaciones con los riesgos de un aumento en los costos domésticos de combustible y la presión inflacionaria.

Analistas del sector sugieren que el sector petrolero de Argentina podría desempeñar un papel fundamental en la estrategia económica del país, siempre y cuando el gobierno pueda gestionar eficazmente las implicaciones en los precios domésticos. El éxito del proyecto Vaca Muerta dependerá probablemente de una inversión sostenida, tanto nacional como extranjera, así como de la estabilidad de los mercados globales de petróleo.

Con la situación en el Medio Oriente aún volátil, los productores de petróleo de Argentina pueden ver apoyo continuo de los mercados energéticos globales. Sin embargo, el país deberá navegar los desafíos de mantener la estabilidad económica mientras aprovecha el auge actual en la producción y los precios.