Puerto España — Trinidad y Tobago afronta un crecimiento económico lento sin reformas a debilidades políticas crónicas, según la última consulta del Artículo IV del FMI, publicada antes del Carnaval.

El informe prevé una expansión del PIB del 0,8 % en 2025, que caerá al 0,7 % en 2026, antes de repuntar al 2,5 % en 2027 y 3,9 % en 2028, impulsada sobre todo por la recuperación del sector energético.

Las caídas de precios energéticos han golpeado repetidamente la economía. En 1982, con el fin del boom petrolero, el entonces primer ministro George Chambers declaró a los ciudadanos tras el Carnaval: ‘Fete over, back to work’. El llamado a mayor productividad quedó ignorado.

Los precios energéticos volvieron a desplomarse en 2014, junto con la producción de gas natural, lo que provocó una depresión hasta 2022. La recuperación post-COVID y la guerra en Ucrania elevaron finalmente los precios y trajeron un modesto crecimiento.

El desempeño del ministro de Finanzas Davendranath Tancoo refleja el de su predecesor, indica el FMI. Los problemas centrales persisten. El informe reitera la necesidad de mejores datos macroeconómicos, más precisos, oportunos y completos, para una gobernanza efectiva.

Instituciones sólidas requieren información de calidad, añade. Un régimen de tipo de cambio flexible encabeza la lista de correcciones. Los funcionarios señalan que la política actual choca con el tipo de cambio fijo de facto, lo que drena reservas en medio de escasez crónica.

Los déficits fiscales avivan la demanda de dólares. Reducir las brechas de tasas de interés con Estados Unidos atraería capital y haría atractivos los activos locales, argumenta el informe. El gobernador del Banco Central, Alvin Hilary, propuso un ajuste similar de tasas el año pasado.

Las tensiones fiscales son elevadas. Considerando acuerdos salariales públicos, nuevas contrataciones y precios energéticos proyectados, el FMI ve un déficit del 5 % del PIB en 2026, más del doble de la proyección presupuestaria.

El sector financiero se mantiene estable y bien capitalizado. Aun así, el endeudamiento gubernamental masivo expone a los bancos a un posible default soberano, punto que repite S&P Global Ratings. Esa agencia cambió su visión de los riesgos bancarios locales de estable a negativa este mes.

Las tendencias laborales agravan el panorama. La caída de la tasa de participación laboral frena la productividad, la competitividad y los ingresos fiscales. El FMI exige medidas para revertirla.

La diversificación lejos de la dependencia energética es una demanda perenne. El informe elogia el ‘Revitalisation Blueprint’ del Gobierno y su impulso a la inversión privada. Aplaude pasos contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, más mejoras en el Registro de Empresas del Ministerio de Asuntos Legales y el sistema de Seguro Nacional.

El interés en propuestas de proyectos y la sobrasuscripción de una reciente emisión de bonos por 1.000 millones de dólares estadounidenses señalan algo de impulso.

Esos indicios son insuficientes. Sin cambios audaces, las reservas seguirán erosionándose y el crecimiento se estancará, advierten los funcionarios. La economía no rinde mejor ni peor que antes. Reformas urgentes deben realinear políticas conflictivas para una estabilidad duradera.