El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) está consolidando cada vez más poder político y militar en Irán bajo el liderazgo de Mojtaba Khamenei, tras la muerte de su padre, el líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei. Los analistas sugieren que las Guardias, una poderosa fuerza paramilitar, han aumentado su influencia desde el inicio de la guerra con Israel y Estados Unidos, y su papel en la formación del futuro de Irán bajo el liderazgo de Mojtaba se está volviendo más evidente.

Contexto histórico y crecimiento institucional

El IRGC fue creado en 1979 por el ayatolá Ruhollah Khomeini como una fuerza para proteger la Revolución Islámica de amenazas internas y externas. A lo largo de las décadas, se ha convertido en una organización extensa con influencia en esferas militares, económicas y políticas. Según Farzan Sabet, investigador principal en la Escuela de Estudios de Ginebra, las Guardias se han convertido en el actor principal en seguridad y, en menor medida, en la economía, y ahora probablemente son la fuerza política dominante en Irán.

La influencia de las Guardias ha crecido significativamente bajo el liderazgo del ayatolá Ali Khamenei, quien murió en un ataque israelí al comienzo de la guerra. Mojtaba, su hijo y sucesor, se considera cercano a las Guardias, y los analistas creen que su rápido ascenso al poder es una indicación de su creciente influencia.

Según Sabet, la elección de Mojtaba por el Consejo de Expertos podría haber sido influenciada por una campaña de intimidación llevada a cabo por la organización de inteligencia del IRGC contra miembros reacios del cuerpo. Esto sugiere que las Guardias no solo son una fuerza militar, sino también un actor político con la capacidad de moldear el liderazgo de Irán.

Poder económico y militar

El IRGC ha ampliado su imperio económico, especialmente en el sector energético, para sortear sanciones internacionales. Esto le ha permitido mantener su independencia financiera y consolidar aún más su poder. A pesar de las muertes de dos de sus principales comandantes—Hossein Salami en junio de 2025 y Mohammad Pakpour en la guerra actual—, las Guardias siguen activas en operaciones militares contra Israel.

Las ramas de la organización incluyen la fuerza paramilitar de voluntarios Basij y la Fuerza Quds, que lleva a cabo operaciones en el extranjero. Las Guardias también imponen un bloqueo de hecho en el estrecho de Ormuz y advierten a los iraníes contra la cooperación con potencias extranjeras, lo que indica su alcance estratégico y militar.

El comandante adjunto Ahmad Vahidi se considera el próximo líder de las Guardias, aunque su nombramiento aún no ha sido oficialmente confirmado. El nombre de Vahidi ha llamado la atención debido a su presunta participación en el atentado contra una asociación judía en Argentina en 1994, donde fue nombrado sospechoso.

Entrelazamiento político y daños a la infraestructura

A pesar de la dominancia de las Guardias, su infraestructura y comandantes se han convertido en objetivos principales en la guerra. Según Sanam Vakil, directora del Programa del Medio Oriente y el Norte de África en Chatham House, los ataques israelíes y estadounidenses han dañado instalaciones de misiles, infraestructura militar y activos vinculados a las Guardias.

Otra figura clave en la estructura de las Guardias es Mohammad Bagher Ghalibaf, un excomandante que ahora ejerce como presidente de la Asamblea Legislativa de Irán. Los analistas sugieren que desempeña un papel crucial en el esfuerzo de guerra y tiene un amplio apoyo dentro del IRGC, conectando funciones militares, de seguridad y políticas.

Según Arash Azizi, investigador postdoctoral en la Universidad de Yale, el IRGC no es un cuerpo centralizado, pero sus redes se han consolidado en el control del poder económico y militar en Irán. Cualquier intento de arrebatarles el poder requeriría cooptar al menos algunas de sus facciones.

La creciente influencia de las Guardias se ve como una respuesta a la inestabilidad causada por la guerra y la muerte del ayatolá Ali Khamenei. Su rol en la formación del liderazgo de Mojtaba y la dirección de las políticas exteriores e interiores de Irán probablemente seguirá siendo significativo en los próximos meses.

A medida que continúa la guerra, la capacidad del IRGC para mantener sus operaciones militares y su dominio económico será crucial para determinar el futuro del liderazgo de Irán y sus relaciones con la comunidad internacional. La consolidación del poder de las Guardias bajo el liderazgo de Mojtaba Khamenei podría tener implicaciones duraderas para el paisaje político del país.