El cohete Artemis de la NASA. De 98 metros de altura. Ha regresado por segunda vez al punto de lanzamiento en Florida, según el BBC, mientras los ingenieros trabajan para finalizar las preparaciones para un posible lanzamiento en abril. El cohete Space Launch System (SLS) y la nave espacial Orion recorrieron cuatro millas desde el Edificio de Montaje de Vehículos (VAB, por sus siglas en inglés) del Centro Espacial Kennedy de la NASA hasta el punto de lanzamiento 39B. Este movimiento sigue a un problema técnico con el sistema de helio del cohete que obligó a la NASA a cancelar el intento de lanzamiento de marzo y devolver el vehículo para reparaciones.
Desplazamiento lento hacia el punto de lanzamiento
El SLS y su plataforma de lanzamiento, que pesan unos 5.000 toneladas, fueron transportados por el Crawler-Transporter-2, un vehículo de aspecto de tanque con ruedas de cangrejo que la NASA construyó en 1965. El trayecto desde el VAB hasta el punto de lanzamiento 39B puede durar hasta 12 horas, moviéndose a una velocidad máxima de aproximadamente 1 milla por hora (1,6 km/h). Este desplazamiento lento es intencional para reducir el estrés en el cohete y dar a los ingenieros la mejor oportunidad de detectar cualquier movimiento o problema durante el trayecto.
Los ingenieros describieron el proceso como si se tratara de mover una preciosa vasija de porcelana china, asegurando que el cohete de miles de millones de dólares y su infraestructura permanezcan intactos durante todo el trayecto. El SLS salió del VAB a las 00:20 en hora local (04:20 en tiempo universal) durante una noche oscura y con luz de luna; el vehículo, que es más alto que la torre de Big Ben, fue movido con extremo cuidado.
Una vez en el punto de lanzamiento, el ritmo lento también permite a los equipos monitorear la estabilidad de la estructura y realizar ajustes si es necesario. Esto es especialmente importante considerando el tamaño del cohete y el potencial de que incluso los mínimos desplazamientos puedan causar problemas mayores durante el lanzamiento. Los ingenieros realizarán una serie de pruebas finales, incluyendo verificar las reparaciones realizadas en el sistema de helio y asegurarse de que nada haya cambiado durante el lento trayecto.
Revisión final antes del lanzamiento
En el punto de lanzamiento. Los ingenieros reconectarán la torre de lanzamiento al cohete, realizarán pruebas de presión en el sistema de helio y ensayarán partes del conteo regresivo usando las mismas computadoras y redes que se usarán el día del lanzamiento. Sin embargo. Los tanques de combustible no se llenarán durante estas pruebas; Una vez completadas las pruebas, el equipo de gestión de misiones de la NASA revisará los datos y decidirá si proceder con el lanzamiento.
La tripulación de Artemis II. Reid Wiseman. Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen – ha entrado en cuarentena previa al vuelo y viajarán a Florida más cerca de la fecha de lanzamiento para participar en ensayos, incluyendo el vestirse con los trajes espaciales y viajar al punto de lanzamiento. La misión durará aproximadamente 10 días y incluirá un sobrevuelo por el lado lejano de la Luna antes de regresar a la Tierra.
Para la primera oportunidad de lanzamiento, la NASA apunta a las 18:24 hora del Este el 1 de abril (23:24 en el Reino Unido). Si ese intento se retrasa, se han programado ventanas adicionales para el 2, 3, 4, 5 y 6 de abril. Si se pierden esas oportunidades, la última del mes será el 30 de abril.
Según el BBC, la misión Artemis II representa un paso importante hacia el regreso de astronautas estadounidenses a la superficie lunar, un objetivo anunciado por el presidente Donald Trump durante su primer mandato. Sin embargo, el programa ha enfrentado numerosos retrasos y desafíos técnicos, incluyendo una fuga de hidrógeno líquido que interrumpió un ensayo anterior conocido como “wet dress rehearsal”.
El mes pasado, la NASA detectó un problema con el flujo de helio durante una prueba de combustible y decidió devolver el conjunto Artemis II al VAB para reparaciones. Los ingenieros reemplazaron componentes sospechosos, cambiaron baterías en varios sistemas críticos y repitieron pruebas para confirmar que el fallo había sido resuelto. Esto permitió un segundo desplazamiento al punto de lanzamiento y la siguiente fase de revisiones, que ahora se llevan a cabo en el lugar de lanzamiento.
Si esas pruebas se completan sin incidentes, Artemis II se convertirá en la primera misión tripulada del programa. Esto permitirá avanzar hacia Artemis III, una misión de prueba tripulada en órbita terrestre programada para 2027, y Artemis IV, planeada para 2028, que busca que los astronautas pongan pie en la Luna.
¿Por qué importa para las personas comunes?
El programa Artemis es más que un esfuerzo científico; representa un compromiso renovado con la exploración espacial que podría tener implicaciones reales para la vida cotidiana de las personas. La tecnología desarrollada para el SLS y la nave espacial Orion podría conducir a avances en ciencia de materiales, ingeniería e incluso investigación médica. Además, el éxito de Artemis podría inspirar a una nueva generación de científicos, ingenieros y entusiastas del espacio, potencialmente llevando a más empleos y oportunidades económicas en el sector aeroespacial.
El programa también tiene el potencial de impulsar la innovación en campos relacionados, como la energía renovable y la robótica. Las lecciones aprendidas al construir y lanzar los cohetes Artemis podrían aplicarse a otras áreas, como infraestructura sostenible o tecnologías de respuesta a desastres. Más allá de eso, la colaboración internacional involucrada en el programa Artemis podría llevar a descubrimientos científicos compartidos y alianzas globales en la exploración espacial.
Para el público, el regreso del cohete Artemis a la plataforma de lanzamiento marca un hito significativo en los esfuerzos de la NASA por devolver a los humanos a la Luna. Es un recordatorio del progreso que se está haciendo en la exploración espacial y el potencial de misiones futuras que podrían beneficiar a la gente de todo el mundo.
La misión Artemis II, si tiene éxito, no solo será un logro histórico, sino también un paso hacia una presencia humana prolongada en la Luna. Esto podría abrir la puerta a bases lunares, extracción de recursos y hasta misiones futuras a Marte. Las implicaciones de tales desarrollos son amplias y podrían tener un impacto profundo en el futuro de la exploración espacial y la civilización humana.
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