Los países europeos enfrentan una amenaza clandestina pero creciente proveniente de actores chiíes vinculados a Irán, que emplean redes criminales e intermediarios para llevar a cabo operaciones encubiertas contra disidentes, periodistas y objetivos diplomáticos. Este fenómeno, que se ha intensificado desde mediados de la década de 2010, ha motivado a varios gobiernos a fortalecer la cooperación en inteligencia y medidas de seguridad ante lo que perciben como un aumento en actividades patrocinadas por el Estado iraní.

Operaciones estratégicas y denegación plausible

Según documentos oficiales de varios gobiernos europeos y aliados occidentales, los servicios de inteligencia iraníes han estado trabajando estrechamente con grupos criminales locales para llevar a cabo operaciones que de otro modo se rastrearían hasta Teherán. Estas redes van desde organizaciones criminales estructuradas hasta individuos con historiales penales, lo que permite a Irán mantener una denegación plausible y evitar la atribución directa de tales acciones.

El patrón operativo suele enfocarse en individuos críticos con el régimen iraní, incluyendo disidentes políticos, periodistas y diplomáticos. Estas operaciones pueden incluir desde vigilancia y intimidación hasta intentos de asesinato y secuestros. En 2025, un comunicado conjunto de Estados Unidos, Reino Unido, España, Francia, Alemania, Suecia y otros aliados condenó las acciones de los servicios de inteligencia iraníes, afirmando que violaban la soberanía de los países firmantes.

Contexto histórico y tensiones regionales

La amenaza no es un desarrollo reciente, sino más bien una evolución de la influencia iraní en Europa, que ha estado presente durante décadas. Durante años, Irán ha cultivado redes ideológicas y logísticas en países europeos con grandes comunidades libanesas, iraníes o chiíes. Estas redes han servido como plataforma para el apoyo político y logístico al régimen iraní.

Desde principios de la década de 2020, los servicios de inteligencia europeos han documentado la exportación de actividades represivas de Irán a suelo europeo a través de la captura legal y diplomática, canales financieros y operaciones encubiertas disfrazadas de organizaciones culturales o religiosas. Un ejemplo notable es la serie de incidentes en Europa que han afectado a disidentes iraníes en Suecia y Bélgica, así como a supuestos opositores del régimen.

Informes institucionales, como el TE-SAT 2024 producido por Europol, destacan la continuidad del dominio del terrorismo jihadista en la Unión Europea. Sin embargo, también señalan que los conflictos geopolíticos globales, especialmente aquellos relacionados con el Medio Oriente, han influido en la seguridad interna europea, contribuyendo a la radicalización y la actividad criminal.

Respuestas específicas por país

España ha sido uno de los países más afectados, especialmente después del intento de asesinato del político Alejo Vidal-Quadras en Madrid en noviembre de 2023. Según informes de inteligencia holandesa, este ataque siguió patrones asociados con redes criminales vinculadas a Irán. España ha reforzado la seguridad alrededor de embajadas y instituciones judías e israelíes, mientras también mejora el intercambio de inteligencia con otras agencias europeas.

Francia, debido a su influencia geopolítica y su población diversa, ha sido uno de los estados europeos con más atención estratégica a estas amenazas. Los servicios de seguridad franceses han documentado operaciones que involucran la vigilancia de disidentes iraníes, infiltración de grupos de oposición y intentos de atacar figuras políticas o diplomáticas. En respuesta, Francia ha reforzado la protección de las comunidades judías e instituciones diplomáticas con tensiones con Irán.

Las autoridades alemanas han reportado un aumento en la actividad de inteligencia y espionaje llevada a cabo por agentes vinculados al Estado iraní. Estas operaciones se centran en opositores de Teherán y organizaciones de la sociedad civil, así como en la vigilancia de miembros de las comunidades judías e israelíes. Alemania ha fortalecido los esfuerzos de contrainteligencia para interceptar estas operaciones antes de que conduzcan a la violencia.

El Reino Unido ha adoptado un enfoque legal y de aplicación de la ley para neutralizar supuestas redes vinculadas a Irán. Las autoridades han arrestado a individuos acusados de planear ataques contra objetivos críticos del régimen o comunidades judías. El Reino Unido ha enfatizado el uso de ambos mecanismos policiales y legales para prevenir que estas amenazas se materialicen.

Los Países Bajos han vinculado explícitamente a Irán con el ataque frustrado en Madrid y otros intentos contra disidentes. La inteligencia holandesa ha confirmado que operativos iraníes son probablemente responsables de estas acciones, lo que ha llevado a un mayor escrutinio de individuos y grupos sospechosos de operar en nombre del régimen iraní.

A medida que las tensiones en el Medio Oriente continúan aumentando, especialmente entre Irán, Estados Unidos e Israel, los gobiernos europeos probablemente enfrentarán más desafíos encubiertos. El uso de intermediarios de terceros y redes criminales permite a Irán mantener un perfil bajo, lo que dificulta que las inteligencias europeas rastreen y contrarresten plenamente estas operaciones.

Con varios países europeos ahora abordando abiertamente la amenaza, se espera que las políticas futuras incluyan marcos legales más fuertes, una cooperación en inteligencia mejorada y medidas de seguridad aumentadas para individuos e instituciones de alto perfil que podrían ser objetivos de actores vinculados a Irán.