El gobierno británico otorgó a Palantir Technologies, una empresa estadounidense de análisis de datos, más de 570 millones de libras en contratos, lo que ha generado preocupaciones sobre derechos de datos y seguridad nacional, según críticos. Los contratos, por 330 millones de libras para el NHS y 240 millones de libras para el Ministerio de Defensa, se otorgaron sin licitación competitiva y han generado acusaciones de socavar la responsabilidad democrática y la soberanía de los datos.

El auge de Palantir y su papel controvertido

Palantir Technologies, una empresa conocida por sus plataformas de fusión de datos y algoritmos de inteligencia artificial, ha sido utilizada por Estados Unidos en la aplicación de la inmigración y por Israel en el conflicto de Gaza. Su software está diseñado para amplificar el poder estatal mediante análisis militarizados y algoritmos opacos, según Stephen Saunders, quien escribió una carta al Guardian expresando sus preocupaciones.

La expansión de Palantir en el Reino Unido ha estado vinculada a los archivos de Jeffrey Epstein, que revelaron conexiones entre la empresa y figuras influyentes en la establishment británica. Peter Thiel, asociado de Epstein, cofundó Palantir, mientras que Peter Mandelson, amigo de Epstein, facilitó una introducción con Keir Starmer en Washington, lo que supuestamente condujo a los contratos con el NHS y el MoD.

Preocupaciones sobre soberanía de datos y seguridad nacional

Stephen Saunders, escribiendo desde Rodmell, East Sussex, argumenta que el gobierno británico no solo ha cedido derechos de datos a Palantir, sino que también ha pagado por el privilegio. Advierte que Palantir es un ‘proyecto de poder basado en la dominancia de datos’, tratando información sensible pública no como sagrada, sino como combustible para sistemas diseñados para concentrar el control.

Saunders destaca los riesgos del creciente dependencia del Reino Unido en gigantes tecnológicos con estrechas relaciones con la administración estadounidense. Señala que, mientras el gobierno planea una alternativa a los sistemas de pago propiedad de Estados Unidos como Visa y Mastercard debido a preocupaciones sobre la capacidad de Trump para interrumpirlos, no está tomando medidas similares con Palantir.

Un llamado a una mayor supervisión y control

Jan Savage, escribiendo desde Londres, coincide con estas preocupaciones, cuestionando por qué el gobierno no está igualmente preocupado por la dependencia del Reino Unido en gigantes tecnológicos con estrechas relaciones con la administración estadounidense. Señala que el gobierno está suficientemente ansioso sobre la capacidad de Trump para apagar los sistemas de pago propiedad de Estados Unidos y el desorden que esto causaría, sin embargo, no ha tomado pasos similares para proteger los datos y los intereses de seguridad nacional.

En particular, el contrato con el NHS ha sido cuestionado después de que funcionarios levantaran preocupaciones sobre el uso de la tecnología de inteligencia artificial de Palantir. Estas preocupaciones se revelaron en un informe publicado el 12 de febrero, que destacó los riesgos potenciales de permitir que una empresa acceda a datos de salud sensibles.

El papel de Palantir en el conflicto Israel-Gaza también ha sido objeto de escrutinio, con su software supuestamente utilizado para apoyar operaciones militares. Esto ha intensificado aún más las preocupaciones sobre las implicaciones éticas del uso de la tecnología de la empresa en contextos de este tipo.

Los analistas advierten que la dependencia del Reino Unido en empresas tecnológicas extranjeras podría tener consecuencias de alcance amplio para la seguridad nacional y la soberanía de los datos. Arguyen que el gobierno debe tomar medidas inmediatas para garantizar que tales contratos estén sujetos a una mayor supervisión y control.

Los contratos otorgados a Palantir también han generado preguntas sobre la transparencia del proceso de adquisición. Tanto los contratos con el NHS como con el MoD se otorgaron sin licitación competitiva, lo que ha generado preocupaciones sobre posibles conflictos de interés y la falta de responsabilidad en el proceso de toma de decisiones.

Mientras el Reino Unido continúa navegar por la complejidad de la gobernanza digital y la seguridad nacional, el papel de empresas como Palantir seguirá siendo un tema crítico. El gobierno se espera que proporcione más aclaraciones sobre sus políticas de datos y las medidas de protección en vigor para proteger la información de los ciudadanos.